¿Por qué te interesó indagar en la figura de Allende?
Tiene que ver con dos intereses paralelos que están en la obra. Por un lado, desde el punto de vista formal, me interesaba poder levantar un montaje a partir de material que no fuera texto dramático; en ese sentido se escogieron discursos, cuentos, fragmentos y contenidos de teoría. Por otro lado, mi relación con la figura de Allende, desde chico, siempre fue muy estrecha. Para mí fue muy importante, más que el Che. De pronto uno se empieza a llenar de banderas y de íconos cuando está en esa adolescencia revolucionaria, pero para mí con Allende siempre hubo una relación especial. De hecho mi hijo se llama Salvador.
Además creo que es el único político al que le he creído. Yo nací en dictadura y la relación con los hechos históricos es a través de lo que uno se informa, lee, ve... A ello se suma la mezcla, desde la perspectiva formal, que existe entre la poesía y cuestiones concretas y reales; yo creo que eso es lo que me sedujo de hacer esta obra.
¿Cuál es la imagen que quieres que el público se lleve de Allende?
Más que una imagen de él es una invitación a revisar, a través de su palabra, lo que había como proyecto país y lo que tenemos. Contrastar nuestra realidad con aquello que se pretendía, se pretendió, o imaginar, quizás, qué sería Chile más allá de los análisis catastróficos que se tienden a hacer de que se iba a convertir en una segunda Cuba. Me importa que el público pueda, a través de la revisión de la palabra de Allende, cuestionarse el país que tenemos.
¿Cuál es tu relación con Bertolt Brecht? Porque aparece muy citado en la obra.
Mi relación con él y con el teatro político fue lo que me llevó a este tipo de trabajo, que no es estrictamente Brechtiano, pero tiene mucho de eso. Además, la selección de citas de él permite juntar ambas cosas: lo político con lo teatral y, por otro lado, ver qué ocurre con esa tesis que levanta Brecht en otro contexto histórico y cómo funciona su planteamiento para revisar a Allende. Es bien curioso cómo la historia se repite.
Me llama la atención que hayas escogido incluir la cita "Si la gente quiere ver sólo las cosas que puede entender, no tendría que ir al teatro: tendría que ir al baño". ¿Dónde entra el entendimiento del espectador dentro de tu proyecto?, ¿se considera?
Hay que hacer una diferencia entre una obra que pretende ser entendida, pero que funciona desde el hermetismo, y una obra de este tipo donde se asume, a priori, que no hay mucho que entender. Es recibir, hacer una lectura propia, individual, desde el bagaje cultural, la experiencia, desde todo lo que uno arrastra y con lo que llega a la sala de teatro. No es un juego ni se busca molestar al público, como sí se ocupa en otras obras y creo que puede funcionar en mayor o menor medida; sino más bien queremos instalar la idea del teatro como un arte autónomo y que, por lo tanto, no necesariamente tiene que contarte una historia.
Tengo un profesor, el maestro Carrizo, que se pregunta por qué la gente, cuando va a ver a la Sinfónica, no sale pidiendo que le expliquen nada, no espera entender una historia, mientras que al teatro se le exige que cuente una historia clarita. Para lograr este objetivo, el cine tiene las herramientas mucho más avanzadas hoy en día como para poder plantearse esa meta y cumplirla, dejando al teatro absolutamente en un segundo plano.
Por ello, el teatro tiene que asumir su condición y desde ahí explotar. Se habla del erotismo del cuerpo presente y eso lo tiene el teatro y no otro arte; hay que aprovecharlo. De hecho todas las artes se lo envidian al teatro y por eso todo está girando hacia la performance.
¿Por qué escogiste un relato coral donde hay muchos personajes contando algo, y no sólo una figura teniendo en cuenta que se trata de Allende?
Como se opera desde la idea de que no hay una representación de una ficción, los actores, si bien encarnan ciertas situaciones, nunca dejan de ser ellos. Nadie hace ningún personaje definido, en el fondo es poner a los actores como ellos mismos: como actores, como ciudadanos de este país con ganas de plantear estos problemas. Están en ese lugar intermedio. Están ellos puestos en una situación de escena, sin embargo, se están representando a sí mismos y la mayoría de las cosas que se arman como situaciones dentro de la obra, tienen que ver con lo que se dio en ensayos. Todo lo que vemos a nivel de situación, son cosas que provienen de la realidad de cómo se construyó la obra. |