23 de Enero 2009
Camila González
Directora de Un momento Argentino
 

“Me gusta el formato breve” 

Camila González es actriz de la Universidad Católica. Teatro Güero es el nombre de su compañía y tras su primer montaje profesional, son parte de las obras emergentes seleccionadas para el Festival Santiago a Mil. La obra se llama Un momento argentino, del dramaturgo Rafael Spregelburd y es una muestra muy interesante de la dramaturgia trasandina.


Por Pamela López
 

¿Cuáles son las motivaciones para la realización de este montaje?

Un día, antes que surgiera la idea de la obra, nació la inquietud de trabajar juntos. Éramos todos compañeros, recién egresados de la Escuela de Teatro UC, algunos incluso habíamos sido parte del montaje de Insultos al público (de Rodrigo Canales) lo que fue una experiencia muy interesante porque nos mostró todo lo que el teatro puede involucrar. Esa experiencia nos dejó muy inquietos, y en vez de quitársenos las ganas del teatro, nos dieron ganas de poner algo en escena, nos dio una cierta valentía que hizo que nos desprendiéramos del prejuicio del público y nos lanzáramos con nuestra propia propuesta.  

¿Por qué eligen un texto de autor para su propuesta escénica?

Primero queríamos hacer La mujer de antes de Roland Schimmelpfenning pero me di cuenta que era un proyecto muy grande de abarcar. Así fue como llegamos a un libro de Spregelburd donde aparecía Un momento argentino. Cuando lo leí, me reí y pensé en lo bien que saldría esto si estuviese bien actuado. Fue una decisión bastante visceral pero me gustaron las temáticas y las situaciones, como por ejemplo, la de la silla de ruedas. Evidentemente la decisión también pasó por un tema de producción: la obra era corta y no sería un desafío gestionarla, sino que todo el énfasis estaría puesto en la actuación.  

¿Qué encontraste en este texto en particular?

Cuando la leí encontré que era una obra muy subversiva, en el sentido que el dramaturgo la escribe en el mismo momento en el cual este contexto social está ocurriendo. De hecho, al momento de creación, el mismo dramaturgo se da cuenta que no era una obra para hacerse en Argentina y la estrena en Europa. Sin embargo, en nuestro caso es un tema más cercano, el idioma ya no es un impedimento y empiezan a aflorar cosas en común. Aquí rebota con los temas más evidentes como la dictadura, pero también con reflexiones más artísticas como la crisis de la representación que se expone. La gracia fue viendo como chocaban estas dos culturas y ver también qué cosas más nacionalistas iban a ir surgiendo en la medida que nos apropiáramos del montaje.   

¿Cuáles son las ventajas o desventajas de abordar una obra tan breve?

Por un lado facilita mucho la producción y también la dirección. Sobre la base de mi corta experiencia, uno se va dando cuenta que hay cosas que se van adquiriendo con el tiempo y en ese sentido no sé si habría estado preparada para abordar mi primera dirección con algo más largo o denso. En ese sentido, esta era una obra que no se me iba a escapar de las manos y que nos permitía concentrarnos más en la actuación. Yo buscaba una actuación impecable. No quería jugar con tanto dispositivo escénico sino dedicarme a las actuaciones. Me gusta el formato breve. 

¿Le gusta o le disgusta a la gente que la obra sea tan corta?

Mirad y mitad. Hay gente que le gusta mucho que sea corta, sin embargo otros encuentran que si uno está pagando por un espectáculo, éste debería durar más. Ahí pienso que así como existe la novela, existe el cuento y son formatos distintos, cada uno con su dificultad. El tema del tiempo no me preocupa.  

¿Cómo ha sido la experiencia de estar en el Festival Internacional Santiago a Mil?

Es muy entretenido. Creo que es muy bueno poder ser parte de un festival donde uno se ve entre tantas obras internacionales. Hago una analogía a lo que debe ser un Jamboree Scout, donde se encuentra gente de todo el mundo. Esta es una oportunidad para hacer la obra, para tener una plataforma donde la gente te pueda ver. Como somos emergentes, pocos nos conocen y no hay expectativas sobre nuestro trabajo, lo que también ha sido muy positivo 

¿Por qué la gente debe venir a ver un momento argentino?

La gente debe venir porque se va a divertir. Se van a extrañar y van a poder tener la posibilidad de sentir muchas cosas en un periodo muy corto de tiempo. Es un momento argentino que habla del publico chileno todo el tiempo.