01 de Junio 2009
Tomás Espinosa
Director de Isabel Sandoval Modas
 

Isabel Sandoval Modas es la quinta producción de la Compañía Geografía Teatral. Esta obra, escrita por el dramaturgo chileno Armando Moock, pone en escena una reflexión sobre la familia y la clase media Chilena. Tomás Espinosa, el director, nos habla sobre la obra y nos hace un recuento de la trayectoria de esta prolífica compañía joven.


Por Pamela López
 

¿De dónde surge la idea de montar esta obra de Armando Moock?
El proyecto surge a partir de una obra anterior llamada Natacha, dónde descubrimos a Armando Moock y nos hizo mucho sentido como grupo. En esa obra hablábamos temas muy psicologístas, muy de la clase alta y ahora nos intereso poder abordar, con este montaje, una contraparte a eso. Por un lado queríamos tratar de mostrar otro aspecto de la obra de Moock  y por otro lado hablar de otros temas.

El nombre de la compañía, Geografía Teatral, apela a  generar una reflexión política y social de Chile. ¿Está esto presente en Isabel Sandoval Modas?
Creo que el tema político y social le sigue perteneciendo a la compañía pero de una manera muy “poco correcta” de alguna manera. Los discursos políticos a través del arte deberían quizás ser claros, muy conducidos o cercanos a lo panfletario. Sin embargo nosotros buscamos una perspectiva política más abierta, una problemática que no queremos cerrar. Estamos más a favor del arte que del arte como un mecanismo para explicar otras ideas.  Esto está presente en Moock, y en Isabel Sandoval Modas,  una obra abierta donde nosotros podemos entrar desde una ambigüedad discursiva que aporta a esta idea.

¿Cómo fue el proceso de adaptación de la obra original de Armando Moock?
Yo pongo que es una adaptación sólo por el rigor de que hay textos editados. Pero no hay una adaptación que yo me pueda adjudicar. Simplemente adecuamos el lenguaje a algo más contemporáneo y sacamos algunas ideas repetidas. Siempre la intención es destacar la letra de Moock, sus versos y sus ideas.

Han montado anteriormente obras de Moock (Natacha), ¿por qué deciden volver a tomar a este autor?
Somos una compañía con una producción bastante constante, tenemos cerca de dos montajes por año. Pero siempre alternamos con trabajos de distinta índole para poder alternar. En este caso, antes de esta obra hicimos Jaula Obesa que no era de Moock si no de creación propia. Estamos en la búsqueda de un lenguaje común.

Qué prefieres como director: ¿trabajar con textos propios o con textos de otros autores? ¿Hay muchas diferencias en ambos procesos?
La diferencia es que uno lee o descifra a otra persona. Cuando uno trabajo con textos propios o de compañeros uno llega más lejos en la opinión. A mi me gusta poder ir alternando. Para mí como dramaturgo es muy nutritivo poder tener obras de otros dramaturgos entre medio.  No me quiero dormir en cómo puedo escribir yo, prefiero dejar que entren referentes en mí y que me permitan hacer un viaje cultural.

En general, siempre trabajan con un elenco bastante diverso en términos etáreos. ¿Cómo es la experiencia para ti como director joven de trabajar con actores consagrados?
Uno asume que no lo puede hacer todo. Hay roles que son para personas mayores y que ganan con actores de la edad. Trabajar con gente más experimentada tiene pros y contras muy claros pero creo que todo se ve en el escenario. Con los actores más consagrados entran imágenes al escenario, entran formas de actuación que a veces uno no ve. Como director a veces es vertiginoso y desafiante porque entran cosas que uno no quiere u otras que te enamoran.

¿Cuál ha sido el mayor desafío de Isabel Sandoval Modas?
El mayor desafío es el número de actores y la diversidad en el grupo. Como proceso hay mucho invertido en eso. Ese es el gran aprendizaje de la obra. Poder cohesionar todas las ideas. Creo que ha habido un gran trabajo pre escénico. Llegar a que todos entendamos la obra del mismo lugar nos permite buscar una base para trabajar.

Ese mismo lugar del que hablas, ¿cuál es?
Yo creo que el acento está en que ellos saben que lo bueno no es necesariamente bueno y lo malo no es necesariamente malo. Hay un personaje que es el pueblo o el obrero y que aparenta ser bondadoso pero también se puede pegar algunas miradas extrañas. O, por ejemplo, en el caso de la enamorada uno ve que no es tan buena como uno imagina. Espero que el espectador no sea tan convencional y entienda estas sutilezas. Me gustaría que quedara claro ese gran discurso social.

¿Qué rol le otorgas al público en el proceso de creación?

Yo trabajo desde el público, no en el sentido de complacer si no de comprensión. Para mí, el público es el lugar dónde la obra se completa y trasciende. La obra termina ahí y no en el aplauso. Creo que es una obra que da para opinar, no es una obra cerrada y como espectador es entretenido poder juzgar eso: poder juzgar a la mamá chilena, al hermano, a la familia chilena, al pueblo chileno etc. eso es político y por eso la gente lo agradece.