¿Por qué deciden hacer un “experimento” en torno a la obra El delantal blanco? Primero que nada, la obra original de Vodanovic es una pieza súper corta, que pertenece a una trilogía llamada Viña. Una de esas partes es esta obra, y nosotros encontramos muy interesante poder analizar esa situación cotidiana que se da en una playa entre la patrona y su empleada ya que encontramos ahí una situación de poder que nos llamó mucho la atención.
Ahora bien, le pusimos “experimento” no porque fuera una obra experimental si no porque es un científico que analiza esta situación para mostrar un juego entre distintos planos de realidad. La idea de este experimento está tomada de un experimento real, del que no recuerdo el nombre pero era un actor contratado que estaba encerrado en una cabina y una persona afuera que podía darle corriente sólo al apretar un botón. El actor simulaba la corriente, pero quien tenía el poder de apretar el botón finalmente accedía a “torturar” al actor.
¿Qué premisas de montaje utilizaron para la obra? Bueno, la idea de un lenguaje cotidiano que tomara elementos del humor negro y la ironía. A mí como director me interesaba mucho rescatar estos elementos. Uno engancha más con cosas que se parecen a uno.
Queríamos también tratar el rol de esta empleada y por sobre todo hacer una alegoría al rol de éstas en Chile. Es muy categórico cómo aún existe esa realidad en nuestro país. Por eso tomamos esos dos hitos: el abuso de poder y la particularidad de una empleada en la sociedad Chilena.
¿Hubo algún tipo de referente o investigación en torno al mundo de las empleadas en nuestro país? Muchos de nosotros alguna vez hemos tenido una “nana” o un familiar que trabaje como asesora de hogar. Por lo tanto, siempre hay una experiencia directa con alguien que trabaje en eso. En términos concretos, investigamos en muchos artículos de noticias. En los diarios aparecen muchas notas relacionadas con el tema de las “nanas” que son llevadas a las vacaciones.
¿Cómo fue el proceso de creación del texto? Lo primero fue tomar el texto de Vodanovic y convertir eso es un espectáculo que durara más de 15 minutos (que es más o menos lo que dura la obra original). Estamos en un cierto medio donde hay que hacer un producto que responda a la demanda y la gente no sé si estaría de acuerdo con pagar para ver una obra de 15 minutos. Por otro lado me interesaba mucho mantener el tema del poder y, a partir de eso y este personaje del científico se configuró un texto que intentaba poner en tensión el abuso de poder.
¿Qué aportes sientes que se le pudieron hacer a la obra de Vodanovic a partir de esta relectura que tiene 43 años de distancia con la obra original? El aporte tiene que ver con el análisis que se le puede hacer a una obra que parece tan sencilla. Quizás transgredimos un poco el espíritu del autor que era bastante realista, pero queríamos rescatar el espíritu social que Vodanovic desarrollaba en su dramaturgia. También nos interesaba aportar desde una nueva mirada que mostrara esa posibilidad de cambio. Uno siempre cuando decide tiene dos o mas posibilidades y nos interesaba poder mostrar esto, por eso, los personajes cambian de rol.
Dentro de la obra se presentan varios planos de realidad. Hay un juego metateatral entre la representación y las actrices jugando a esta representación. ¿Podrías explicar un poco estos planos? Esta el plano de la ficción, que es el texto de Vodanovic, que son dos personas que están en la playa. Está también la línea de realidad del experimento, dada por este científico que apela directamente al público. Y, por último está esta realidad que nunca denotamos, que es cuando las actrices se dan cuenta de lo que están haciendo, que están interpretando un rol.
¿Por qué eligen interpelar directamente al público? Muchas veces hacemos que el público tome el rol de observador, pero creo que la gracia es poder romper eso. La idea es poder también interpelar directamente el público en el sentido que todos nosotros sometemos a alguien en algún sentido. También tiene mucho que ver con esta idea de conferencia, como cuando viene un gran científico a hacer charlas. Aquí es lo mismo, el científico pretende motivar al público y por eso lo interpela. El teatro a veces peca mucho de la cuarta pared.
¿Con qué impresiones te quedas después de esta primera temporada? ¿Hay algo que te haya quedado pendiente?
Lo más difícil fue poder dividir esos planos de realidad. Creo que me faltó quizás transmitir eso mejor. Lo que sí siento logrado es la capacidad de volver a la esencia del teatro: la idea de contar una fábula o una historia. Hoy en día, el teatro es un poco hermético y nosotros nos preocupamos de contar algo que se entienda claramente. Debo reconocer, además, que a mi me encanta contar historias. |