En tus palabras ¿de qué se trata Los peces no vuelan? Es la historia de cinco personajes, enmarcados en tres historias, que luchan por sus sueños o huyen de ellos. Las historias se entremezclan y se van cruzando, siempre con el sueño como motor. La obra trata de poner encima de la mesa que los sueños son posibles y realizables y que si no se cumplen al menos nos mueven como personas.
La compañía La Mona Ilustre es la más joven de todas las que se presentan el Festival de La Rebelión de los Muñecos. ¿Se cumple un sueño con estas funciones? Cualquier función para nosotros es un regalo. De pronto sale esta oportunidad en un teatro más fuerte y más potente. Un día encuentro a Jaime Lorca con una de las actrices del Ultimo Heredero ensayando en mi casa y es evidente que da cierta emoción. Se ha generado una cierta apertura hacia las otras compañías en esta rebelión lo que ha sido muy bueno, y si, es realmente un sueño.
¿Cómo ha sido el proceso de creación de la obra? Yo vengo a Chile a tomar cursos en la escuela de La Mancha y una de mis inquietudes, como todo estudiante, era montar algo rápido. En cuanto salgo me encuentro con una gran amiga, Emilie Urbas, quien me propone montar un espectáculo sobre la película Arizona Dream de Kusturica. La vimos y encontramos posibilidades de llevarlo a escena. Juntamos entonces a un elenco y empezamos a trabajar. Entre medio nos encontramos con la figura de Eduardo Jiménez (diseñador) quien nos brindó todo su apoyo.
En el trabajo nos dimos cuenta que había que sortear varias cosas, entre ellas el tema económico, tomar una postura nosotros mismos frente a los sueños y lo que queríamos contar. En eso, un día, decidimos un sistema de súper director. Yo asumí el rol de director de batalla, estoy ahí., a diario. Luego de un tiempo de trabajo, llegaba Eduardo y Emilie a ver los avances. Nosotros les mostrábamos y a ellos les gustó mucho. Eduardo comentaba que le interesaba el hecho de que mostráramos los trucos en escena, la ilusión era tal que no se requería esconder la maquinaria.
¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Eduardo Jiménez? Fue una buena experiencia de trabajo con él. Siempre fue muy respetuoso con el trabajo y fue mucho más que el escenógrafo. Nos ayudó en la discusión previa, el trabajo de mesa, aprendí mucho de él y quiero creer que él también aprendió de nosotros. Así funciona Eduardo, quien ha sido un verdadero mentor en este proyecto.
¿Cómo definirías el género de Los peces no vuelan? Porque no es propiamente teatro de muñecos y sin embargo se inserta en el Festival… Yo lo llamo Teatro Popular de Calidad. Por eso luchamos.
¿A qué te refieres con “popular”? Que sea entendible pero en un modo amplio. No sólo me refiero al argumento si no que, por ejemplo, tiene un alto nivel de metáfora que se asocia. Trabajamos con ese parámetro porque a veces la gente se siente tonta en el teatro y yo no quiero que nadie se sienta así viendo esta obra. Por otro lado, hay manipulación de objetos como parte del elemento narrativo, pero también hay teatro propiamente tal. Yo no podría definirlo como teatro de muñecos si no que hacemos una puesta en escena solidaria con el tema. Esto es teatro y usamos todos los recursos posibles. Es una puesta en escena que utiliza también lenguaje del cine en cuento a planos por lo que yo diría que es bastante lúdica pero no sabría ponerle una etiqueta.
Se incorpora también el lenguaje cinematográfico.. En mi caso, y en el caso del equipo, está esta idea de observar el cine. El ritmo de la pantalla es mucho más rápido y permite algo muy interesante. Pienso que el aportar con mecanismos, del cine en este caso, y belleza permite que esto llegue al espectador. El teatro es un plano general, pero si uno empieza a desarticularlo, la propuesta visual cambia.
¿Tienes ideas de un próximo montaje? ¿qué te gustaría hacer? De seguro algo con texto. En el proceso, nos enfrentamos a problemas que nunca nos habíamos enfrentado. Por ejemplo la necesidad de la imagen que no iba a ninguna parte sin una buena dramaturgia. Atacamos mucho desde la imagen y fue difícil concretar el texto. Nos costó buscar la historia y contar lo que queríamos. S además consideras que aquí hay tres historias te das cuenta que el nivel de complejidad es mayor. Recibimos asesoría dramatúrgica de Mauricio Barría y Eduardo Jiménez, lo que fue muy bueno. Ahora bien, La Mona Ilustre es un proyecto que quiere seguir haciendo teatro popular.
¿Si eligieras un texto cuál sería? Si tuviera que elegir elegiría un texto que se llama La soledad de los números primos de Paolo Giordano, un italiano de 26 años. Es una novela que habla de un hombre y una mujer que tienen una experiencia en la infancia que los hace ser personas un poco diferentes. De todas formas eso es lo que me gustaría a mí, pero la elección pasa por el grupo.
¿Qué te ha parecido el teatro en Chile? Me parece muy ecléctico y que a veces no responde al pulso del país. Me he dado cuenta que a veces uno se encuentra con teatro muy hermético. Como opción el teatro que hago apuesta por el público pero aquí encuentro que hay poca escucha del medio en el que se está. Es una sensación que responde a mí percepción. Cada uno entiende el teatro de forma distinta, para mi es comunicar. Veo el teatro como un medio y no como un fin.
Por último, ¿qué le dirías a la gente para invitarlos a ver Los peces no vuelan?
Les diría que el espectáculo está pensado para ellos. La puesta en escena está hecha para sorprender y para que la gente quede con la boca abierta. Este es un vaivén de emociones, la gente se ríe pero también llora. Este es un espectáculo que está hecho para la gente y pensado para toda la familia. Los Peces No Vuelan no lo van a dejar indiferente. |