09 de Enero 2008
Benjamín Westfall
Actor de la obra Simulacro 
 

“este libro viene a llenar un vacío que tiene que ver con la continuidad y el registro de una disciplina como el teatro y su artesanía” 

Aprovechando como excusa el bicentenario, la Compañía la Re-sentida pone en escena la obra Simulacro. Con una exitosa temporada durante el año 2008, esta obra se posiciona como una de las revelaciones teatrales del año y una de las más aclamadas por el público. El colectivo la re-sentida pone en escena una investigación sobre temáticas sociales y propias de nuestro país. Benjamín Westfall, actor de la obra, nos cuenta un poco de este proceso y de la experiencia de estar participando como una de las apuestas emergentes del Festival Internacional Santiago a Mil.

Por Pamela López

 

¿Cuál ha sido el camino que la obra Simulacro ha tenido que recorrer para llegar a la programación de Santiago a Mil?

Empezamos a ensayar la obra en agosto del año 2007 donde tuvimos un periodo muy largo de trabajo de mesa de más o menos 3 o 4 meses. Hicimos una gran investigación teórica, donde si bien ensayábamos, hubo mucho estudio.: buscábamos en los diarios, nos dábamos tareas como entrevistas audiovisuales, etc.  Cuando empezamos a ensayar nos dimos cuenta que el formato fue cayendo en un gran monólogo  pero luego se configuro en una creación más colectiva que se estreno finalmente en mayo con otro nombre: Operación Daisy. Esta era una versión un poco más cruda, una especia de marcha blanca. Luego, estrenamos Simulacro, que era una versión más pulida.  

Cuándo hablas de investigación ¿te refieres a temáticas o algo en particular?

Me refiero a temas en los cuales todos estábamos de acuerdo, como por ejemplo: entrevistar a personas de los cerros de Valparaíso, a una mujer que arroja piedras desde las pasarelas de las autopistas, presenciamos los humoristas de las plazas etc. 

¿Cómo juntan ese material para convertirlo en dramaturgia?

La dramaturgia de la obra empieza a armarse en los mismos ensayos, escribíamos, improvisábamos sobre esos textos.  

En tus palabras ¿de qué se trata la obra?

La obra se trata de Chile. Nos basamos en la celebración del bicentenario y la premisa del trabajo es ¿qué es lo que vamos a celebrar? ¿deberíamos celebrar? Las escenas y los personajes representan al chile de hoy. 

Muchos de ustedes son de Valparaíso. ¿Cuál es a tu juicio la diferencia entre hacer teatro en Valparaíso o en la capital? ¿existe realmente una diferencia?

Bueno, yo aún vivo en Valparaíso, viajo mucho a Santiago pero he podido notar que el teatro en Valparaíso es distinto.; es mas relajado, aquí se exige otro tipo de disciplina pero me imagino que tiene que ver con el hecho de que hay mucha más demanda, hay más gente que va a ver teatro y más trabajo para los actores. En lo personal creo que voy a terminar viviendo aquí aunque no me guste. 

¿Qué importancia le atribuyes a estar participando en el Festival Santiago a Mil?

Yo me siento muy afortunado de poder estar acá. Creo que es una gran oportunidad para mí y mis compañeros. Todos egresamos hace poco y es muy bueno poder mostrar nuestro trabajo. 

¿Cómo ha respondido el público? ¿Es distinto el público que asiste al festival que aquel que ha asistido durante el año a las distintas temporadas?

Si. En las otras temporadas había sido más gente joven o estudiantes de teatro. No habíamos tenido mucha difusión por lo que la gente llegaba a vernos básicamente por recomendación, o por el boca a boca. Aquí hemos recibido públicos de todas las edades que ha respondido muy bien. Siempre hay algunos que no quedan contentos y que no les gusta la obra pero está bien, de hecho es una posibilidad que así sea.  

¿Por qué debería la gente venir a ver Simulacro?

Por que es una obra distinta, que sale del formato convencional o clásico. Es una obra diferente a nivel de energía y propuesta escénica. Es bastante política y cuestiona roles como el de los actores, del arte, de la nacionalidad etc. Son cuestionamientos cercanos al bicentenario así es que esperamos que a la gente le guste