03 de Octubre 2008
Ángel Cristi y Josep Ramió
Actores de la Compañía Teatro Phi
 

La Compañía Teatro Phi lleva siete años trabajando e investigando en un modelo de puesta en escena integral. Bajo la técnica del Body Percussion (percusión con el cuerpo) han sabido elaborar un espectáculo que entremezcla el teatro, la danza y la música; creada con elementos cotidianos como ollas, basureros y palos. No sólo son los precursores de este estilo en nuestro país, sino que además, han sabido conformar una compañía estable que tiene su propio espacio de trabajo y un excelente modelo de auto gestión artística. AUCH! es el nombre de su último montaje, y esta temporada es la última posibilidad de verlos antes de que partan a su próxima gira rumbo a México. 

Por Pamela López

 

¿Qué es Teatro Phi? ¿Qué conceptos desarrollan en su puesta en escena?

Ángel Cristi: Nuestra propuesta artística, la que hemos desarrollado en AUCH!, es un espectáculo bastante integral. Mezclamos diferentes disciplinas como el teatro y la música pero también intentamos tomar otras materias que potencien el espectáculo y que nos permitan trabajar una puesta en escena dinámica, con humor y con seis actores que interpretan una gran canción con objetos de la vida cotidiana.  

Josep Ramió: En un principio nosotros teníamos un gran interés por indagar en un lenguaje conocido como percusión con el cuerpo (body percussion), lo que implica extraer sonido a través de golpes en el propio cuerpo, encontrar sonoridades a partir de nuestra propia boca o las manos. Pero no sólo se reduce a lo que uno pueda hacer con el cuerpo, sino que también existe la posibilidad de utilizar de objetos externos. Dentro de esa misma búsqueda, y tras un tiempo de investigación, hemos descubierto diversas variantes del mismo lenguaje, como por ejemplo, la utilización de cotidiáfonos.  

¿A qué le llaman un cotidiáfono?

Se le llama así a un objeto cuando se puede obtener sonido a través de él. Es un elemento cotidiano que no está pensado para hacer música, como por ejemplo: un vaso, un tubo de PVC, un tarro de plástico, una paila, etc.  

Dentro de la compañía todos son actores profesionales. ¿Ha sido esto un obstáculo al momento de querer potenciar un espectáculo más interdisciplinario? ¿Cómo se preparan en otras disciplinas?

Josep Ramió: Creo que eso ha hecho que nuestra búsqueda se haya concentrando, más que en lo sonoro, en el tema de la visualidad y la puesta en escena. Nuestra formación nos ha permitido tomar herramientas de nuestros conocimientos en movimiento, como buscar la oposición con el cuerpo, utilizar bien el espacio, relacionarnos con el público. Con el tiempo nos dimos cuenta que ese lenguaje ya lo manejábamos y surgió la necesidad de emprender una búsqueda por otros lados. Comenzó entonces, la necesidad de integrar otros elementos tales como el humor. A la gente le gustaba mucho reírse y nosotros comenzamos a incorporar ribetes más humorísticos. No me atrevería a decir que estamos haciendo derechamente humor o teatro clown, pero sí hay momentos reconocibles en donde apelamos a que el público se ría.  

Otra cosa que es importante para nosotros es que no ocupamos pistas grabadas y todo lo hacemos en vivo. Creo que eso tiene mucho que ver con el hecho de ser actor. Todo lo construimos nosotros y es un trabajo súper obrero. No sé cual bueno será pero en el momento en el que estamos es lo que hay que hacer. 

Ángel Cristi: Ser actores no ha sido una desventaja. Eso ya nos pone en el escenario de cierta manera y nos entregó técnicas que nos permitieron crear el espectáculo con características propiamente actorales, con esto me refiero a una cierta soltura, con una  mirada particular de lo que sucede en escena, del público. Creo que por sobre todo nos entregó la importancia y la necesidad de trabajar en presente y en vivo. Después de siete años de trabajo, el oficio nos fue entregando otras herramientas ajenas a nuestra profesión. Fuimos desarrollando más la parte musical, la coordinación y el movimiento. Sin darnos cuenta, de manera autodidacta este oficio nos ha permitido descubrir más cosas. Por ejemplo, dentro de lo musical, sin haber tenido una escuela, hay un oficio de cómo hemos incorporado la rítmica. Tal vez estamos aún alejados de la teoría musical pero hemos generado nuestros propios códigos de creación, hemos aprendido a interactuar con otro y proponer o improvisar desde lo musical.  

Con respecto a lo visual, de a poco hemos tenido más recursos técnicos ya sea como infraestructura de iluminación o escenografía lo que nos ha sensibilizado con una estética particular. Utilizamos efectos de iluminación que son muy importantes en la generación de un espectáculo.  

Hubo un tiempo en el cual también nos entrenamos en malabares, técnicas que no están en el show pero que sí nos permitían generar una soltura de manos que aportaba en la puesta en escena. En cuanto a los movimientos, estos ahora son dirigidos con una especialista en danza. Todo esto ha permitido la interacción de lenguajes en un mismo montaje.   

Pero entonces hay un trabajo de especialización en diferentes áreas, como por ejemplo la danza

Josep Ramió: Las clases que hemos tenido han sido un descubrimiento muy provechoso. Una bailarina, que ve nuestro trabajo, ha podido aportar mucho desde la percepción espacial. Con esto me refiero a que nosotros siempre tuvimos una idea de nuestro espectáculo que lo situaba de manera frontal. Siempre tenemos la imagen de enfrentarnos directamente al público, sin establecer divisiones como la cuarta pared, la idea que el público es ajeno al espectáculo. Ella nos ha enseñado que hay otras cosas que mirar, otras frontalidades y que eso es interesante para el espectador. 

Ya que tocan el tema del público, me gustaría saber ¿a qué tipo de espectador orientan su puesta en escena?

Ángel Cristi: El espectáculo apunta a todo público, pero más importante que la edad es que la gente venga muy dispuesta a pasarlo bien, a reírse y disfrutar. Uno agradece cuando ve que la gente sale vibrando, siempre salimos a conversar con el público para generar un feed- back y nos damos cuenta que todos salen muy contentos lo que es muy gratificante. 

Josep Ramió: No es que sea nuestro público objetivo, pero yo diría que hay un grupo de gente joven que no está siendo convocada por el teatro. Por lo general en la programación teatral pasamos del teatro para niños a un teatro que tiene más que ver con temáticas adultas. Hay toda una generación entre los 12 y los 18 años que no está siendo seducida por la oferta cultural actual. La gracia de nuestro espectáculo es que tiene muy buena recepción entre las personas de esa edad. Les gusta porque estamos haciendo algo que es diferente, que asume una propuesta sonora, cosa que les parece súper atractivo porque son grandes consumidores de música. No hemos explotado ese grupo etario ni apuntamos exclusivamente a ellos pero cuando hemos tenido temporada nos damos cuenta que la recepción de los jóvenes es muy buena.   

Sobre el montaje: no hay una historia, ni una dramaturgia convencional. Sin embargo tienen cuadros que configuran diferentes situaciones. ¿Cómo trabajan, desde el punto de vista actoral, los personajes? ¿Existe el concepto de personaje dentro de  la puesta en escena?

Ángel Cristi: Si. Poco a poco hay una linealidad mayor sobre los personajes. No tenemos una dramaturgia aristotélica, es cierto, pero definimos nuestro espectáculo como una gran canción que pasa por distintos momentos. En cada uno de estos momentos hay personajes muy reconocibles. Lo que sí intentamos trabajar es el humor. Usamos mucho humor en cada uno de los cuadros.  

Josep Ramió: Ese humor es lo que hace a los personajes queribles a lo largo de la puesta en escena. Hay un atractivo por seguir, no una historia, si no las situaciones en los cuales nos vemos envueltos. Cuando uno se enfrenta a nuestro espectáculo uno se imagina una propuesta estética completamente urbana y cotidiana. Sin embargo yo creo que estamos muy alejados de eso. No somos para nada cotidianos si no que tratamos de extrapolar nuestros movimientos hacia una exacerbación o una extra cotidianidad. Sobre el tema de lo urbano, creo que nos asemejamos mucho más al concepto del comic que al de la cuidad. Los personajes se construyen desde ahí también. Nos acercamos al comic a través de imágenes, caras, peinados, movimientos. A través de tu propio rostro vas trabajando diferentes intenciones y eso hace que el trabajo, actoralmente, se vuelva muy desafiante. 

En términos de Dirección: el trabajo es colectivo ¿Cómo se coordinan y asumen la totalidad de la puesta en escena? ¿Cuál es la importancia del trabajo colectivo en la creación?

Ángel Cristi: El trabajo es colectivo pero siempre hay uno que va saliendo para mirar el total y dar indicaciones. Todos estamos constantemente aportando. Creo que es una forma de trabajo muy interesante artísticamente, pero también mucho más desgastante y demorosa. Siempre trabajamos sobre la base del consenso. De todas formas creo que este trabajo colectivo sólo es posible porque que tuvimos la suerte de encontrar un grupo humano con el cual conformar compañía.

Josep Ramió: Potenciar la compañía no sólo es importante desde el punto de vista artístico, sino que muchas veces nosotros vemos al resto de los actores que necesitan trabajar en otras cosas incluso no relacionadas con teatro. Son pocos los que generan compañías y eso es fundamental. En nuestro caso creo que es eso, el haberse encontrado con personas que compartían un sueño, habérsela jugado por ese sueño y ver que poco a poco se ha ido haciendo realidad. Cada año estamos más cerca de dónde queríamos estar. Si bien es cierto que no estamos dónde quisiéramos para la cantidad de trabajo que hay detrás, el crecimiento que hemos tenido como compañía siempre ha sido ascendente. Como dice Ángel, la importancia de poder trabajar con la misma gente es vital. Parte de nuestra dificultad para despegar fue que estuvimos trabajando mucho tiempo antes de encontrar a los integrantes definitivos de la Compañía. Hay un desgaste en intentar enseñarle la técnica de este trabajo a otro y nos hace perder mucho tiempo que podría estar destinado a la creación.     

Hay muchos referentes dentro del body percussion, está Stomp y Mayumana entre los más destacados. ¿De qué manera se diferencian de ellos? ¿Qué es lo que Teatro Phi tiene que aportar a estos grandes exponentes?

Josep Ramió: Hay muchos más referentes que Stomp o Mayumana. Hay grupos latinoamericanos como Millenium en Perú, Choque Urbano en Argentina, un grupo también llamado Stomp en Brasil. Nosotros nos diferenciamos a través del humor. Evidentemente las personas se sienten más identificadas con nosotros que con Mayumana ya que trabajamos a partir de referentes más propios. Aún así a nos interesa poder configurar un espectáculo con características universales, con códigos reconocibles por todos para poder ampliar nuestras audiencias. Nosotros también somos muy diversos dentro del grupo por lo que intentamos utilizar eso y potenciarlo en escena. 

Ángel Cristi: esta propuesta más universal nos ha permitido también llegar a otros lugares, salir al extranjero y no tener problemas con el idioma o los códigos. Hemos tenido la suerte de realizar giras internacionales en República Dominicana y Perú, donde la gente ha reaccionado igual de bien. Ahora estamos ad portas de una gira a México y seguro que será igual de exitosa.

En todo el tiempo que llevan indagando en este lenguaje tan particular: ¿Qué aprendizaje o descubrimiento han podido conservar de esta experiencia?

Josep Ramió: Yo, lo que más he ido descubriendo, son conceptos que alguna vez aprendí con una profesora de performance y que tienen relación con la reiteración. Una vez que uno ha ensayado mucho algo, ya te lo sabes de memoria y tu cuerpo lo tiene incorporado es mucho más fácil disfrutarlo. Uno ya no piensa en qué es lo que hay que hacer, sino que tu cuerpo lo hace solo y uno comienza a descubrir el disfrute dentro de la acción. Cuando uno sabe, además, como van a responder tus compañeros a los estímulos es cuando uno puede tirarse a esa piscina donde parte la obra y encuentras al otro lado los aplausos. Lo que me gusta mucho de este trabajo es que he podido constatar que el actor está presente cuando hay un trabajo físico de por medio, una acción concreta.  

Ángel Cristi: como grupo también hemos descubierto cosas valiosas. En un comienzo nuestro trabajo era mucho más autómata, hemos incorporado el humor, en algún momento descubrimos que ampliando nuestras posibilidades técnicas el espectáculo se potenciaba. Cada nueva temporada hay muchas cosas distintas, sutilezas, pero en el montaje completo son grandes cambios.         

Han tenido un año muy bueno en cuanto a giras internacionales ¿Qué desafíos le quedan por delante a Teatro Phi?

Ángel Cristi: Los desafíos son varios, creo que entre ellos se encuentra el poder "despegar". Hemos estado mucho tiempo encerrados y desviando nuestra atención del trabajo creativo. Esto de tener que auto gestionarnos, manejar todas las aristas de la producción, ha hecho que tengamos que aprender cada cosa antes de lograrla. Para nosotros lo ideal sería estar más tiempo en gira, poder quedarse más tiempo afuera, recorrer Chile con AUCH!. Creo que por ahí está el desafío.