22 de Junio 2008
Daniel Muñoz
Actor y traductor de Filóctetes
 

"Lo que me llena es ir en un proceso en donde uno va descubriendo cosas"

Daniel Muñoz es actor titulado de la Universidad de Chile y tiene una extensa trayectoria tanto en teatro como en televisión. Encabeza un grupo de cuecas bravas llamado 3x7 Veintiuna, pero no ha dejado ni las tablas ni su pasión por la actuación. Su último proyecto es Filóctetes una obra del Dramaturgo Alemán Heiner Müller en la cual no sólo actúa, sino que también ha traducido y adaptado junto con su esposa, la actriz Heidrun Maria Breier, quien además lo dirige en la puesta en escena. Aquí nos habla de este proyecto que lo trae nuevamente a las tablas.

Por Pamela López

 

¿Cuéntame un poco cómo se ha ido desarrollando este proyecto teatral?

La verdad es que lo más interesante de esto es que ha sido un proceso bien largo. A mí en realidad, a esta altura de mi vida, como actor ya no me interesan mucho los resultados. Es decir, del estreno en adelante lo que me llena es ir en un proceso en donde uno va descubriendo cosas. El desafío de este proceso en particular fue traducir la obra primero, después incorporar tres culturas como la nuestra, la alemana y la griega; fusionar todas esas culturas para crear este espectáculo. Ese fue un proceso de creación muy enriquecedor.  

En la creación de este espectáculo has trabajado mucho con Heidrun, tu esposa. ¿Cómo ha sido trabajar con ella tanto en la traducción como en la puesta en escena?

Heidrun es una directora que conoce, obviamente, muy bien el texto. Yo tengo mucha confianza en ella como directora y como actriz. Lo que esta consiguiendo con mi proceso me motiva, es algo que se escapa de mi capacidad o manejo como actor y eso para mi es muy interesante. Me habla de que todavía hay posibilidades de re encantarse con la actuación, de que uno nunca llega a tiempo, siempre está viajando y eso es muy interesante. Además llevamos mucho tiempo trabajando. Si bien ella poco como directora, siempre los dos hemos sido actores y esta no es la primera traducción ni obra que hacemos juntos.   

¿Y en relación al proceso de la traducción?

Fue muy interesante y necesario. No sé de dónde vienen las traducciones que se hacen aquí de Müller, pero este trabajo viene escrito en verso libre. Definitivamente creo que es la mano de nosotros dos como actores lo que aquí aparece, finalmente trasladamos este texto a lo que nos interesa. Este trabajo de traducción fue por necesidad de hacer la obra, no por dejar el texto a disposición de la gente, sino que traducirlo para hacerlo. Muchas imágenes están pensadas para ser hechas directamente. 

En la puesta en escena han incorporado las décimas cómo una forma de narración. ¿Cómo se fusionan estas con un texto cuyo argumento se basa en la tragedia de Sófocles?

En la obra se han incorporado décimas, hay trozos que son las historias que cuentan los personajes, hay historias  dentro de la historia, y esas son las historias que quisimos trasladar a algo bien vernáculo, bien propio. Si bien las décimas no es un privilegio de Chile, se identifica mucho con el campo, con lo criollo. Decidimos entonces, a modo de experimento, contar esa historia en décimas. El coro, que son estos tres cantores, son sacados de la imagen del roto chileno, de los gallos bravos, de ese roto que peleo en la guerra del pacífico y que después fue olvidado, esos mineros que trabajaron en las salitreras y que se acercan un poco a la imagen de este Filóctetes.  

¿Se da entonces, con estas décimas, un elemento más chileno a la obra?

Fuimos colocando pinceladas pero puntualmente fue este coro que además canta cuecas. Estas cuecas se crearon especialmente para esta obra. Es una sensación, una brisa, no se está chilenizando la obra para nada, se esta optando por un lenguaje. Es un proceso que lleva mas o menos dos años desde el ejercicio, decidir que queríamos hacer la obra completa, empezar la traducción, buscar elenco, auspicios etc. Y ahora todo se corona aquí, en la cuna lógica para este trabajo.