18 de Mayo 2008
Darwin Le Roy
Director de Eva, la puesta en escena de mi muerte.
 

"Lo bueno de este texto es que parte en un punto álgido que te instala en la ficción y poco a poco te va atrapando."

Darwin es actor titulado de la Universidad Católica y hoy debuta como director teatral con la obra Eva, la puesta en escena de mi muerte, donde además es uno de los actores del elenco. El texto, original de Copi, se pone en escena a través de particulares premisas de Dirección:, entre ellas,  que los personajes femeninos sean travestidos.

Por Pamela López

 

¿Cómo surge el proyecto de Eva, la puesta en escena de mi muerte?
Yo fui invitado a participar en la Bipolar Compañía y empezamos a investigar en torno al tema de la tortura en el estadio nacional. Después de ver mucho material y propuestas sobre cómo tocar este tema sin abanderizarse unos con otros, nos dimos cuenta que era muy complejo llegar a tocar este tema sin herir sensibilidades. Yo propuse investigar sobre lo que a mí me llamaba la atención en la tortura que eran los cuerpos y cómo estos se transgredían a tal límite pero seguían sobreviviendo. El límite de los cuerpos que llegaban a transgredirse y a transgredir a otro.

Luego, a la par, hicimos un link con un curso que hay en arquitectura que se llama "resistencia de materiales" e hicimos un paralelo entre estructuras arquitectónicas y cuerpos humanos. Comenzamos a improvisar sobre esta idea y en esta improvisación llegamos a una secuencia coreográfica muy similar a la que yo había planteado años antes cuando quise montar Eva Perón. Ahí me di cuenta que esta obra tenía mucho que ver con cuerpos que no resisten, con situaciones familiares y personales que están en un borde, en el límite de caer. 

Así se eligió el texto de la puesta en escena.
Claro, lo que pasa también es que este texto es muy fuerte. Entonces, nosotros lo agarramos y lo juntamos con este otro material para llegar a lo que conjugamos como puesta en escena en el montaje.

¿En qué elementos de la puesta en escena se encuentra presente esta idea del desgaste de los cuerpos?
Principalmente en la inclusión de las coreografías que fue un trabajo de dos o tres meses de laboratorio en el cual agarramos como base el texto, las relaciones humanas que ocurrían ahí y eso lo llevábamos al cuerpo, siempre desde el deterioro de las relaciones y la fatiga del cuerpo. En la puesta en escena misma esto se ve en lasa relaciones entre los personajes y las coreografías de la primera parte de la obra. La idea es que los cuerpos se vayan desgastando a medida que pasa la obra.

En relación al tema del travestismo ¿Por qué se toma esta opción en la escenificación?
Que los personajes sean travestidos es algo que propone el autor. El autor propone esto no como un travestismo convencional, no quiere ver a hombres vestidos de mujer solamente. El propone esto como una forma de provocar al espectador. Los hombres  se visten muy femeninos pero actúan desde su masculinidad. Busca ese choque, ese quiebre en el espectador. Yo por mi parte, respeté esta idea del autor porque así se resaltaba más la ficción. Yo agarré estos elementos del texto y los extrapolé aún más. Los vestuarios pueden ser muy femeninos pero muestran siempre su pecho masculino debajo de él. Ahí se forma esa ficción y se potencia a partir de ese travestismo.

¿Cuáles son los grandes temas presentes en el texto que tú has tratado de recalcar como director en la puesta en escena?
Los temas que más nos motivaron como grupo tienen que ver con la trasgresión. Tiene que ver con hasta cuando y cuanto uno es capaz de trasgredir para conseguir cosas. La historia que nosotros contamos es paralela a la de Copi. El texto lo elegimos porque se adaptaba muy bien a nuestra idea inicial. La obra tiene muchas cosas, muchos aspectos: danza, audiovisual, etc. Y tiene que ver también con mi idea del teatro mismo. Yo considero que para hacer teatro hoy en día que hacer más allá de una simple representación, es muy complejo llevar gente al teatro. Uno como teatrista debe superar la representación y llevar un espectáculo teatral donde la gente vaya y disfrute y no lo deje indiferente.  Mi idea es hacer teatro para poder abrir la gama de público que existe en el teatro.  Lo bueno de este texto es que parte en un punto álgido que te instala en la ficción y poco a poco te va atrapando.  

¿Por qué la gente tiene que venir a ver esta obra?
La gente tiene que venir a ver Eva, la puesta en escena de mi muerte porque es un trabajo de un grupo joven que está buscando el lenguaje y que indaga en el teatro, en las relaciones humanas y en el poder. Hay danza, hay audiovisual, hay un gran diseño. lo van a disfrutar, lo van a agradecer.