08 de Junio 2009
Emilio Edwards y Pablo Paredes
Actor y dramaturgo de ABC1
 

ABC1 es una obra escrita entre Pablo Paredes y Begoña Ugalde. El texto, plantea la reunión de un grupo de amigos horas antes de que uno de ellos parta al extranjero a perfeccionarse en sus estudios. Entre anécdotas y mucho alcohol, estos jóvenes abc1 establecen una reflexión irónica en torno a la clase alta chilena y sus preocupaciones.  En esta entrevista conversamos con Pablo Paredes y Emilio Edwards, uno de los actores de esta obra que pretende instaurar un tema pocas veces tratado en el mundo del teatro.

Por Pamela López

 

¿Cuáles son los temas principales que aborda ABC1?
Emilio Edwards: Evidentemente la clase social alta, pero también la falta de movilidad social, que se plantea como una de las grandes tesis de esta obra.
Uno de los personajes lo plantea dentro de la misma obra al decir que uno tiene que perpetuar la clase a la que pertenece al relacionarse con gente de tu mismo círculo y podemos ver que, como consecuencia, hay una permanencia en la relación dentro del mismo estrato social. Por otro lado están otros temas como la religión, la educación y la formación de los padres.

¿Cómo fue el proceso de creación de la obra en términos dramatúrgicos? ¿fue difícil abordarlo desde una co escritura?
Pablo Paredes: Uno se cuestiona por qué son dos autores y no uno. En este caso está bien justificado los lugares desde donde nos paramos Begoña y yo para escribir y cómo lo logramos en conjunto. En lo personal creo que le da agudeza política al texto por ser un texto que sucede. Queríamos hablar de esta clase alta pero no queríamos que se transformara en una asamblea del opus dei. Teníamos ganas de presentar a esta clase alta en la intimidad de un carrete. Ver a estos jóvenes abc1 como la rotulación total del marketing. Fue un proceso difícil pero siento que se logro.

A lo largo de tu carrera de dramaturgo has hablado de los obreros y de los mapuches, entre otros. ¿Por qué era importante para ti poder hablar, esta vez, de la clase alta?
Para mi es muy importante aprender esto como un instrumento de discusión política. Yo tengo mi visión definida pero me importa que entre en crisis con otros lugares. Efectivamente, en mi caso estuve trabajando con otro tipo de obras: sobre los mapuches, sobre Recabarren y hay gente a la que le llama la atención el salto a este tipo de obra pero también viene de constatar esta impunidad teatral que tenia el abc1.

¿A qué te refieres con impunidad?
Tengo la impresión de que estamos buscando en el teatro los efectos de la pobreza o hacer diagnósticos de ésta pero no vamos sobre la crisis donde se reproduce ese poder. Quiero entrar en personajes que se topan con el lado abc1 que tiene el teatro también. Uno queda expuesto al participar de una escena que tiende a la elite. Yo creo que lo que hay que hacer es presentar esa elite.

¿Y desde la actuación, dónde estuvieron los mayores desafíos?
Emilio Edwards: Fue muy difícil abordar a este personaje que siento, en cierta medida, tan cercano a mi biografía. Tuve que exponerme a mí y pasar la barrera del pudor. Aprendí a reírme de mi mismo y que , al mismo tiempo, eso sirva en términos escénicos. Esa era la única manera de lograr que el público se identificara al venir a ver la obra. Benito, mi personaje, junto con el de Antonia, somos los que cuestionamos el lugar donde estamos parados y me parece que eso es más cercano a la realidad, por lo mismo, más difícil de interpretar.  Ya hablando en términos técnicos creo que también hubo un desafío al abordar el lenguaje, queríamos eliminar los preceptos teatrales e indagar en algo más cotidiano.

¿Qué hay de autobiográfico en este personaje?
Emilio Edwards: Bueno, en primer lugar mi apellido es Edwards, lo que de inmediato me encierra en un circulo social y un prejuicio al respecto.  En la vida también me visto enfrentado a círculos, como por ejemplo la universidad, dónde he podido constatar cómo actúan ciertas ideas preconcebidas en relación a uno. Yo ahora puedo mirarme de afuera y creo que no me siento alguien cerrado. Me parece que uno pertenece a un lugar social y hay que asumirlo como tal, sin renegar de  él. Aún más, me he dado cuenta que hay algo ahí con el tema del servicio. Uno tuvo ciertas posibilidades en la vida, educacionalmente al menos, que yo las canalizo como herramienta en expresiones culturales como el teatro el cine, me gusta la idea de poder retribuir en cierto sentido.

Entiendo que interpretar este personaje tiene entonces mucha autobiografía, pero ¿Por qué se cuestiona en la obra el hecho de que un actor “abc1” interprete a alguien de otra case social? ¿No se trata precisamente de eso rol de la interpretación?
Pablo Paredes: El teatro es travesti como disciplina y no o desconozco. Lo que me llama la atención y es un poco el subtexto de la obra, es que siendo tan “cuico” el teatro en general, hay tan poca reflexión sobre este lugar y estén todos obsesionados con ese “otro” lugar. De pronto es más cómodo acercarse a la pobreza y hablar desde ahí, que cuestionarse uno mismo en relación a su lugar de clases. Yo no creo que haya que dejar de hablar de pobreza, por ejemplo creo que lo que hace Luis Barrales es muy importante, pero creo que partir desde ahí para denunciar un sistema entero es un error.

La última obra en la que participaste como actor fue Las tres hermanas de Chejov. En términos actorales, ¿prefieres el teatro clásico de Chejov o algo más contemporáneo como ABC1?
Emilio Edwards: Yo prefiero lejos el poder hacer algo mas colectivo. Aquí lo que todos decimos tiene un cierto peso y no está tan determinado por un director o un dramaturgo tan potente como en el caso de Chejov. Este montaje, paradójicamente, tiene  mucha semejanza a las tres hermanas porque en ambos llegue a la conclusión de que hay que confiar en el texto. Esa es la fuente.

¿Qué impresión tienen del público? ¿Es esta obra sólo para gente abc1?
Emilio Edwards: No, creo que lo más interesante de esta obra es precisamente la transversalidad que plantea al nivel de los conflictos. Hay una perversidad en la obra donde hay un abuso o un maltrato frente al más débil. Eso atraviesa a todas las clases no sólo de chile si no que dentro de cualquier sociedad.

Pablo Paredes: No creo que esta obra tenga un diseño tan fino de marketing como para pensar que es sólo para un público abc1. De hecho, se ríe también de esas nomenclaturas pero sí quiere dialogar con el espacio de la clase alta. El punto es que ese diálogo es un dialogo en discusión, es un ejercicio muy necesario.

¿Qué le dirían a la gente para que viniera a ver ABC1?
Pablo Paredes: Creo que abc1 es una obra construida desde deseos de personaje, capaz de levantar discursos, opinión pero también de dibujar un momento donde hay gente que se va a reconocer o no, pero es imposible quedar ajenos a esta crítica. Es un lugar de reflexión interesante de ver. No sé si hay muchos lugares que estén reflexionando desde ahí. 

Emilio Edwards: es una obra donde nosotros lo pasamos muy bien. El público que ha venido lo ha disfrutado. Por otro lado es un tema muy contingente que, si bien no hay nada nuevo, está hecho en un formato muy interesante: el teatro. Si no es por el público el teatro no existe.