Enrico Casagrande (Rumore Rosa) y Claudio Tolcachir (La Omisión de la Familia Coleman)

Directores internacionales que triunfan en la primera semana de Santiago a Mil
 

Rumore Rosa es la segunda producción de la compañía Motus y es una obra que utiliza el recurso multimedial para contar la historia de tres mujeres que hablan del amor y el abandono. Inspirada en la película de Fassbinder Las Amargas Lágrimas de Petra von Kant, la obraentra en el imaginario del melodrama y se inserta en una estética contemporánea y al mismo tiempo bastante femenina.

Claudio Tolcachir es una figura Argentina que ha deslumbrado con la Dirección: y la dramaturgia de La omisión de la familia Coleman, su cuarta obra que trata sobre una familia disfunsional. La obra, que lleva tres años en cartelera en Argentina, se hacía originalmente en la casa del director. A Chile, llegó al Galpón 7, sala que tuvo que realizar una cuarta función, fuera de programación, para cubrir la demanda del público.

 
Enrico Casagrande

Cuéntame de la trayectoria de la compañía Motus.
Esta es una compañía que se funda en el año 1991, y que funciona bastante con la idea de ser más que una compañía, una familia. Hemos trabajado casi siempre los mismos actores, aun cuando algunos han ido yéndose a otros proyectos. Somos una compañía que privilegia el espectáculo y la investigación pero por sobre todo la familiaridad.

En relación a la puesta en escena: ¿desde dónde se aborda? ¿Desde el teatro multimedial, desde la performance?
Siempre hemos estado, como dices tú dentro de un teatro que se enmarca en la performance. El texto llega, se instala más tarde. Comenzamos más bien como teatro físico o teatro corporal pero fuimos evolucionando. En el año 2000 integramos el tema del video que al principio debo reconocer nos generó un conflicto: no queríamos usarlo como una decoración sino que también buscábamos hacer del video una parte integral de la dramaturgia.
Nosotros o trabajamos sólo una obra de teatro sino que nos planteamos un proyecto de autor. Trabajamos el documental, la instalación, la obra de teatro y la performance.

Cómo has percibido la recepción del público Chileno .           
Emanuela Villagrossi (actriz): No tiene que ver con la nacionalidad del público. El montaje está más bien dirigido a poner en escena un estado de ánimo, una emoción por sobre el texto. No es tanto, en particular un fenómeno cultural, sino que abrirse y abrir el corazón a este estado que intentamos producir. En estas dos noches hemos sentido que se han abierto algunos corazones, el dar ha sido bien recibido por el público y se ha logrado.

En relación al proceso de montaje: ¿Cómo se aproxima el lenguaje audiovisual (por la película) a la puesta en escena?
Esta presente por un lado lo audiovisual, pero también bastante el tema autobiográfico de las actrices dentro de la obra. El texto de Fassbinder está traspasado al vinilo como algo que queda ya que el texto está prácticamente sólo en el disco. En el montaje hay distintos nudos alrededor del cual dan vueltas y se persiguen los personajes. Es un gran círculo que también podría asemejarse a un disco de vinilo.

En relación a la sonoridad: hay un trabajo especial con el sonido que va más allá de una música grabada. ¿Qué importancia le asignas a la sonoridad?
La búsqueda del sonido, por ejemplo grabar el texto de Fassbinder en el vinilo, fue una de las primeras cosas que se me ocurrió. Todos los otros sonidos tienen la idea de subrayar la anticipación de algunas imágenes y que son siempre pequeños trazos. No es una música sino que la elección más bien de fragmentos.

¿Cuál ha sido tu percepción del Festival Internacional Santiago a Mil? ¿Has visto alguna obra Chilena?
Me gustaría ver cosas de calle ya que en Italia se ha perdido bastante este tipo de lenguaje. Pero me he sentido muy cómodo en este teatro y me parece que el Festival es bastante abierto, permite todo tipo de teatro. He podido ver una obra Chilena, Sin Sangre , que me gustó mucho la puesta en escena y la tecnología, solo que en la última parte encontré que era mucho texto.

Claudio Tolcachir

¿Cuánto tiempo lleva esta obra en funciones?
En la ciudad tres años en función y más de 500 funciones.

¿Cómo es el proceso de montaje?
Fue un proceso distinto, en el sentido que esta obra está hecha para estos actores. Fue un trabajo de improvisación en busca de los personajes, de las situaciones, después escribí un texto utilizando sobre todo este trabajo sobre los personajes.   
Pero si, cada uno de los personajes estaba pensado en función de cada uno de los actores, no por lo que podían hacer sino que como somos un grupo que trabaja hace más de diez años tratando de hacer algo muy diferente a lo que se hacía anteriormente.

La propuesta espacial: ¿siempre ha sido en relación al uso del espacio y la iluminación?
No. En Buenos Aires se hacía en una casa de verdad, con sus puertas, todo de verdad. Pero cuando salimos de Buenos Aires nos dimos cuenta que, como a mi no me gustan las escenografías, nos dimos cuenta que lo más realista era que cada uno pusiera la casa que quisiera y ahí si los actores trabajan con la idea de ver esa casa, evocarla y actuar como si así fuera.

Los actores ¿siempre han trabajado juntos o se reunieron para este proyecto?
Gran parte del grupo trabajamos hace 10 años juntos, pero como en todo proyecto hay gente que se suma y gente que se va. Ahora estamos en plan de una nueva obra, pero aún nos queda mucho viaje pendiente con Coleman por lo que seguimos la ruta.

¿Qué te ha parecido la recepción del público Chileno?
Realmente no esperábamos cuatro funciones llenas. Teníamos previstas tres y tuvimos que agregar una más. Es muy emocionante para nosotros estar en Santiago, un lugar que yo particularmente amo mucho. La verdad es que el público vino, se emocionó, entro en la obra y nos dio unos aplausos maravillosos.

¿Has visto alguna obra del Festival?
No pudimos, hemos llegado, montado y nos vamos mañana en la mañana. Me he perdido obras, me hablaron de Sin Sangre y grupos muy interesantes que me he quedado con ganas de ver.

¿De dónde nace la idea del texto?

Nace de una observación que yo puedo sentir sobre cómo nos manejamos humanamente no sólo a nivel de parejas sino también de amigos, trabajo, esto de ver la tragedia frente a los ojos y dejarlo pasar. Esa el la omisión. El foco no está puesto en hablar ni de Argentina ni de una clase social ni de un momento si no no sería tan accesible a otros pueblos o públicos. Me parece que todos, en mayor o menor medida tenemos un mecanismo de omisión, de dejar que las cosas se mueran, dejar que alguien se muera en la calle. Son cosas que sentimos que no nos corresponden o que  no son nuestro tema hasta que suceden. Es la omisión