17 de Septiembre 2008
Gabriel Prieto
Director de Monólogos de la Marihuana
 

“No queremos hacer una apología a la marihuana ni mucho menos, simplemente una obra para gente adulta”

Gabriel Prieto es un reconocido actor que se ha desarrollado profesionalmente en la Compañía Teatro Aparte. Sin embargo, por estos días lo encontramos a cargo de la Dirección: de una exitosa obra que ya lleva seis meses en cartelera: Monólogos de la Marihuana. En esta entrevista, nos confiesa que no es consumidor, pero que la experiencia con esta obra lo han llevado a discutir el tema de las drogas con responsabilidad y mucho humor.

Por Pamela López

 

Cuéntame un poco sobre la obra Monólogos de la Marihuana.

Este es un proyecto que nace a partir de la inquietud de uno de los actores: Ignacio Santa Cruz. De hecho, fue él quien compró los derechos de la obra, que es una obra norteamericana escrita por los mismos actores que la interpretan allá. Esta es una obra que nos llamó mucho la atención porque se ha dado exitosamente en varios países tales como Argentina y España y quisimos probar qué ocurriría en nuestro país.

¿Desde dónde te vinculas con el tema de la marihuana?

Ignacio me invitó a participar de este proyecto y a mí me llamó mucho la atención porque compartimos una idea similar: más allá de que uno no sea consumidor de marihuana – lo que es mi caso- creo que es muy bueno discutir este tema. Es importante hablar de esta droga sobretodo que este año se ha discutido mucho sobre si debe ser considerada una droga dura o no. Yo creo que éste es un tema importante, al estar tan radicalizado el consumo oculto hace que la marihuana sea finalmente muy nociva. Creo que cosas como esta obra, y la manera en la cual abordamos el tema, hace que se elimine un poco el prejuicio del consumo y por fin se puedan exponer las cosas buenas y las cosas malas de la marihuana.

¿Por qué esta obra de teatro puede ser un buen punto de partida para poner el tema de la marihuana en discusión?

Porque se hace en un tono de comedia. No queremos hacer una apología a la marihuana ni mucho menos, simplemente es una obra para gente adulta con el criterio formado. Lo importante es que se pueda reflexionar sobre la marihuana independiente si se es consumidor o no.

¿Es una obra pensada para consumidores? ¿Cómo responde el público que no sabe nada sobre la marihuana?

Lo mejor de todo es que nosotros pensamos que el público que íbamos a tener sería un público consumidor de marihuana, y no ha sido así. Ha sido un público muy heterogéneo y, en general, la gente lo ha pasado muy bien. Llevamos más de cinco meses en cartelera y ha sido una experiencia muy buena, ha valido mucho la pena hacerlo. Debo reconocer que al principio estábamos asustados, porque chile es a veces un país muy conservador para algunas cosas. Pero creo que si todo se hace con respeto, con altura de miras y con humor el resultado es muy válido. Yo, como director, tomé la obra desde el punto de vista de una comedia para adultos que plantea un tema importante pero del cual hay que atreverse a hablar.

¿Cómo ha sido dirigir teatro dentro del formato de stand up comedy?

Yo nunca había dirigido antes algo así, siempre me había afrontado al teatro más tradicional. No ha sido difícil, creo que es fundamental que uno conozca muy bien a sus actores y, en este sentido, hemos trabajado bien porque dos de ellos eran alumnos míos. Por otro lado los dos actores y la actriz son gente muy talentosa y han aprendido a desarrollar una química muy especial entre los tres. Eso es importante porque esta es una obra que prácticamente no tiene escenografía y que se sustenta mucho en el enganche que tenga el espectador con lo que ocurre en escena. Prácticamente se le está hablando al publico todo el tiempo, son ellos tres contando cosas. Es un trabajo muy honesto y me atrevo a decir que la puesta a funcionado bien.

¿Cómo se genera la identificación del espectador? ¿Hay una adaptación de la obra a la realidad nacional?

Hay muchas cosas que nosotros agregamos; cuando ellos bailan, cuando ellos cantan, muchos chistes. Dentro de la adaptación del texto fue muy importante hacer guiños a la realidad local, para generar empatía con el espectador. Esto es algo que se hace en todos los países donde se monta. Fue un proceso muy rico y muy corto donde se genero una muy buena relación con todos.

Esta es la segunda temporada de la obra, donde entre otras cosas, han cambiado de teatro. ¿Cómo ha sido la experiencia de ambas temporadas?

Nosotros estuvimos cuatro meses en el Teatro Bellavista y ahora estamos aquí, en el Centro Bellavista que es un lugar espectacular. Este espacio es una casa que tiene mucho potencial, un lugar muy teatral sin pretender serlo. Esta obra se inserta muy bien en este espacio. A mí, en lo personal, me gusta más este espacio que el anterior porque el otro era un teatro más tradicional. Aquí la relación con el público es más cercana.

¿Algunas palabras para aquellos que aún no ven la obra?

Sea usted consumidor o no, venga a verla de todas maneras porque lo va a pasar muy bien. Si es consumidor, va a identificarse con muchas cosas y si no lo es, va a conocer otras. Básicamente es una obra para gente adulta con la que se pueda hablar bien del tema.