31 de Julio 2009
Jaime Lorca
Actor, director y ahora líder de muñecos revolucionarios
 

“Necesitamos posicionaros porque muchas veces se piensa que el teatro de muñecos es una animación de cumpleaños”

Jaime Lorca es actor y director teatral. A finales de los años 80, fue fundador e integrante de la ya disuelta Compañía La Troppa (Gemelos, Jesús Betz), donde comenzó a relacionarse con máscaras y muñecos. Actualmente, preside la Compañía Viaje Inmóvil, proyecto donde nos ha conmovido con trabajos como Gulliver y El Último Heredero. Pero como los desafíos no de detienen para Jaime Lorca, con un FONDART a cuestas emprende nuevos proyectos para el año 2010. Por el momento, está convencido que lo más importante es poder compartir el oficio de la marioneta con otras compañías y el público, motivo por el cual está a la cabeza de La Rebelión de los Muñecos, un festiva que incluye a cinco compañías y que estará en el Teatro UC hasta fines de Agosto.

Por Pamela López

 

¿De dónde surge la idea de agruparse con otras compañías para la creación de este Festival?
La idea surge de un problema que es el aislamiento: una enfermedad contagiosa que siempre tenemos todos los teatreros. Por lo general tendemos a trabajar aislados, encuevados, nunca salimos ni nos contaminamos con los demás compañeros. Eso es entendible por un montón de cosas, pero también es una actitud que no sirve mucho a fin de cuentas. La contaminación artística es un nutriente fundamental. Ninguno de nosotros tiene una varita mágica y necesitamos influirnos. El teatro, más que otras artes se nutre de todo lo que se ha hecho antes. En este oficio es muy difícil hacer cosas nuevas. A veces lo que uno cree que es nuevo es algo que ya se ha hecho hace más de 500 años.

¿Qué es lo nuevo que se puede aportar entonces con esta rebelión?
La técnica o la digitalización. Esta es una necesidad de jugar con la imagen y con todas las posibilidades que da el escenario. La rebelión es por eso, porque necesitamos posicionarnos,  porque hay un mal entendido que es como que el teatro de muñecos fuera una animación de cumpleaños.

¿Cómo definirías tú el teatro de muñecos?
El teatro de muñecos es un arte muy antiguo, muy importante, que requiere una gran artesanía y dedicación. Trabajar con marionetas requiere el doble de tiempo para el actor. Es un trabajo muy desafiante y la idea de hacer esto para un público es mostrar y enseñar una especialidad, porque a la gente no le gusta lo que no conoce, porque lo ignora. Pero cuando empiezas a conocer los distintos tipos de teatro de muñecos: de varillas, de hilos, de marionetas, empiezas a entrar en este mundo y te fascina si o sí.

¿Cuál es la forma de educar al público entonces en relación a esta técnica tan particular?
Por eso son los talleres y los encuentros con el público los días jueves donde la gente se puede subir al escenario, ver las marionetas, tocarlas, conversar con los actores. Se forma una relación que busca romper la cuarta pared entre nosotros, los obreros de esta artesanía, y el público que son los príncipes. Por el lado de los creadores es darnos el lujo de crear juntos. Es un privilegio y un gustito que queremos darnos.

Como actor: ¿Cuáles son los desafíos del trabajo con muñecos?
Siempre la técnica es fundamental para un actor, pero en la marioneta es esencial. Una marioneta que no se manipula técnicamente bien se desarma. La marioneta tiene una forma de ser, ésta es la búsqueda de la perfección. El actor puede escabullir el bulto pero la marioneta no. La relación entre el actor y la marioneta es lo mismo que hace un baterista al tener que disociar. La técnica de la marioneta sirve mucho al actor, aunque después no se dediquen a eso y sigan siendo actores de teatro, pero la técnica de la marioneta es muy parecida a la de la pantomima: se escogen movimientos que signifiquen y se desarrollan, hay síntesis, hay lenguaje del gesto. La marioneta es una muy buena escuela de teatro. Hay que pensar que el teatro realista es un estilo muy moderno. El teatro tiene otras vertientes más relacionadas con lo oriental y gestual.

Hablemos de las compañías que participarán de este encuentro. Partamos con Teatro Milagros y su obra Capote.
Capote ha hecho un mundo imaginario completo. Ellos tienen en ese teatrito escenografías y personajes con una factura superior. Es una artesanía preciosa y una obra que vale la pena ver en la primera o en la segunda fila. Es una obra llena de detalles.

¿Qué me dirías de Equilibrio Precario y Maleza?
El Ñato Eloy, y a Arturo, creo que hay que dale un premio rompehielos porque esta obra es la primera marioneta que se inserta en el teatro profesional. Es un estreno de hace 15 años que fue la que nos abrió los ojos a todos. Con esta obra todos empezamos a ver las posibilidades que teníamos en este lenguaje. Este tipo de teatro es además actual, político, engarzado en la realidad Chilena.

Maleza por otro lado es suspenso, es terror y animación. El trabajo que ellos hacen con el Stop Motion es enorme. Yo vi también su segunda obra  El Pelícano que es un trabajo más ambicioso en envergadura y lo lograron absolutamente.

Los más jóvenes quizás son La Mona Ilustre que trae su opera prima: Los Peces no vuelan.
Los peces no vuelan es la sangre joven. Es una compañía que hace su primer espectáculo y están llenos de eso que sólo tienen los jóvenes: la fuerza pura, un trabajo muy lindo y muy simple. Ellos también tienen un gran maestro detrás que es Eduardo Jiménez. Él hizo la escenografía y no sólo eso, sino que también les enseño muchas cosas.

¿Qué hay de lo tuyo? ¿Qué te gustaría contarle al público sobre Gulliver y El Último Heredero?
Gulliver es quizás el último viaje imaginario porque habla de la libertad individual. Yo me acuerdo siempre que mi mamá me mostraba un dibujo en el libro de Gulliver donde éste aparecía  agarrado de los pelos. En ese entonces yo pensaba ¿por qué el no se libera?, siempre quedé con esa incógnita. Cuesta ser libre y cuando uno lo es tiene que aprender a organizarla.

El último heredero, es una terapia familiar. Si uno piensa a Chile como una familia, hay que pensarlo como que las terapias son para ir arreglando los problemas. Si los problemas no salen a la luz los jóvenes de las familias los van heredando. Por eso hay que ir a la constitución de la independencia Chilena, a los orígenes, para buscar de dónde viene el trauma que nos hace ser como somos. Nosotros nos tratamos de una forma muy injusta, prepotente, racista y clasista y eso es lo que refleja la obra.     

Espero que estos dos montajes le gusten al público porque están hechos con mucho amor y cariño. La idea es que la sala se llene durante esta Rebelión para poder mostrar que este es un oficio que es parte fundamental de nuestro teatro.