30 de Marzo 2009
Javier Chávez
Director de la obra En casa en el Zoológico 
 

En casa en el zoológico es una obra escrita por el dramaturgo norteamericano Edward Albee. El texto, que contiene en su  segundo acto a la ya conocida Historia del zoológico escrita por el autor hace algunos años atrás, se presenta esta vez con algunos cambios: una precuela a modo de primer acto.  Javier Chávez, el director de este montaje,  nos cuenta cómo se ha visto enfrentado a distintos desafíos en una puesta en escena que tiene diversas novedades, entre las que se encuentra, el ser la primera vez que se estrena en Latinoamérica. 

Por Pamela López

 

¿Por qué decides montar un texto de Edward Albee?

Albee fue como un regalo mágico. El proyecto no partió con la intención de montar a Albee sino sólo con la idea de hacer una obra. Dentro de diversos textos que revisamos un día apareció La historia del zoológico de Albee y sí, debo reconocer que nos cautivó muchísimo. 

¿Qué había tan cautivador en ese texto?

Lo encontramos contemporáneo, vimos en el una problemática muy presente en la sociedad actual y a unos personajes que daban un grito desesperado de una cierta tipología de personas muy común. Nos llamó la atención la figura de Jerry, por lo a sistémico y revolucionario, y nos identificamos mucho con él. Pero a mí en particular me llamo la atención la manera como Albee escribe. Tuve la suerte de ver en Buenos Aires un montaje de la obra ¿Quién le teme a Virginia Wolf? Y siempre quedé con la idea de poder tomar estos textos que parecen realistas pero que se van deformando hasta salirse de lo psicológico. Creo que aquí hay mucho de eso, hay una reflexión sobre la existencia de parte de Jerry quien usa a Peter como interlocutor. Así, Peter se va dando cuenta de muchas de las cosas que uno no quiere darse cuenta o reconocer: la inestabilidad, la existencia, etc. 

¿Te sentiste en algún momento desafiado por la dramaturgia de Albee? ¿Qué dificultades tuviste que sortear como director?

La verdad es que en un principio no. Después, con el tema de los derechos me fui dando cuenta de la importancia que había en este proyecto. Pude comprobar la importancia de Albee, el hecho de que este fuera un proyecto FONDART y en un teatro como el de la Universidad Católica. Nunca me asusté pero me dí cuenta que le proyecto era cada vez más grande y mucho mayor de lo que yo pensé en un comienzo. Esta puesta en escena demandó grandes exigencias personales y como compañía. 

¿Qué exigencias?

Tener que lidiar con un grupo de gente mucho más grande del que yo pensé que trabajaría en un comienzo. Tener que establecer con mucha mayor claridad los códigos bajo los cuales quería plantear este montaje. Recibir, también, una nueva escena del autor, que vino a completar esta idea que teníamos de Albee y a desarrollar un proyecto que tenía grandes expectativas personales y mediáticas: era la primera vez que se montaba esta obra completa en Sud América. También hubo cosas buenas, como poder haber invitado a trabajar a Roxana Naranjo que es una gran actriz y un aporte sin lugar a dudas. 

¿Qué referencias utilizaron para la proceso de montaje?

Inmediatamente partimos a ver la película de Mike Nichols ¿Quién le teme a Virginia Wolf? Donde hay una gran actuación de Elizabeth Taylor y Richard Burton. Otro referente que yo le plantee mucho a los chicos es que esta era una obra que si bien era realista en algunos aspectos, en otros también era definida como teatro del absurdo muy particular de Albee. No es el absurdo Europeo de Ionesco o Beckett, este es un absurdo distinto, enraizado en la realidad Norteamericana. Están las problemáticas cotidianas como la pareja, el hombre y lo social, pero también están los estados psicológicos llevados al límite. Uno no puede seguir un código “normal” y de alguna manera eso me llevó a pensar que habían ciertos simbolismos que debían ser puestos en escena. 

¿Cómo cuáles en concreto?

Como por ejemplo la utilización del espacio escénico a través de los colores que van de una u otra manera exacerbando los estados de los personajes. O por ejemplo cómo este mínimo espacio transparenta espacios donde Peter va quedando cada vez más indefenso.  

Ahora que puedes ver los resultados de la puesta en escena ¿Crees que es necesario el primer acto que se le agrega a la obra?

Si. Aunque en un principio yo las veía como dos obras aparte, ahora se me une este viaje que hace Peter porque de alguna manera representa sus dos mundos. Incluso escuché un comentario de que ambos actos manejaban estilos distintos y creo que es obvio que así sea porque cada uno denota un mundo distinto en la vida de Peter. Siento que estos estilos no están marcados por la actuación de Peter si no por sus compañeros. Nosotros quisimos trabajarlo así. 

Javier Chávez: ¿Es Peter o es Jerry?

De Peter es que soy medio maniático, apegado a mi familia, las tradiciones y ciertas normas que dan un poco de estabilidad. Yo al principio me sentía más Jerry por lo poeta maldito, cuestionante del sistema, etc. pero me he dado cuenta que, por situaciones personales, uno es un poco de ambos. A la larga siempre he sido un poco “viejo chico”.  

¿Cómo has sentido la recepción del público?

Me han dado buenos comentarios. En general la obra los remece y los identifica. A otros les ha parecido bien la propuesta por lo limpia y lo simple. Incluso me dijeron algo que me resonó mucho que es la inteligencia de usar los recursos que uno conoce, sin tener grandes pretensiones. Yo siempre quise que este fuera un gran trabajo de actuación y muchas personas me han comentado esto. Comparto un poco la visión de Albee de que en pro de un buen montaje el directos debe desaparecer un poco, ver que el texto se sustenta por sí sólo sin necesidad de grandes artilugios.  

¿Qué le dirías a las personas para que fueran a ver En casa en el zoológico?

Que es una muy buena obra de teatro. A mi me gusta mucho la historia del teatro y siento que se ha ido perdiendo esa idea de responderle a las necesidades del público. Siento que esta propuesta busca eso, volver a comunicarse con las personas y ese origen. 

¿Con esta vuelta quieres decir que eres un poco enemigo del teatro contemporáneo?

No soy enemigo del teatro contemporáneo, sino del teatro que no comunica. No digo que volvamos a hacer Shakespeare, se puede hacer teatro contemporáneo pero que el espectador logre descifrar los códigos. Esta obra trata de ser un ejercicio contrario, una comunicación directa, una dramaturgia interesante.