17 de Junio 2008
Mauricio Barría
Dramaturgo
 

Nos habla del estado de la crítica actual y su nuevo proyecto: obscenacrítica.blogspot.com

Es Dramaturgo y académico de la Universidad ARCIS y Universidad de Chile. Ha sido ganador en dos ocasiones de la Muestra de Dramaturgia Nacional y es, además, uno de los fundadores del Festival Off Dramaturgia. Actualmente, junto a Benito Escobar y Andrés Pereira, esta involucrado en un proyecto llamado www.obscenacritica.blogspot.com , un espacio virtual donde se reflexiona sobre el tema de la crítica teatral. Aquí nos cuenta en qué consiste esta iniciativa y cuál es el estado en el cual se encuentra la crítica hoy en nuestro país.

Por Pamela López

 

¿Qué es obscena crítica?
Obscena crítica es un proyecto de emergencia, un proyecto que va a tener varias fases, y que pretende terminar con una publicación en papel. El primer ejercicio es una instancia virtual por medio del blog (obscenacritica.blogspot.com) el cual toma como tema inicial la XIII Muestra de Dramaturgia Nacional. Luego, vienen dos acciones: dos mesas de discusión en la Universidad de Chile en donde se pretende recoger textos con los que después se construirá la revista virtual.

¿Por qué generar un proyecto de estas características?
Con Andrés Pereira, Benito Escobar y Soledad Lagos en algún momento, siempre diagnosticábamos la carencia de publicaciones de teatro. Había una emergencia de obras, una cantidad de autorías nuevas, nuevos Dramaturgos, nuevos directores, se abrían carreras de teatro por todo chile, aparecían nuevas salas, pero todo este gran auge no estaba siendo acompañado de una reflexión. La reflexión respondía precisamente a una reflexión crítica, entonces nosotros que estamos vinculados a la labor artística; especialmente desde la dramaturgia pero también desde la teoría, la docencia y la investigación, creíamos que había una necesidad de dialogar. Había un nicho objetivo que tratar de cubrir respecto a un cierto tipo de crítica que no fuera la crítica periodística o de reseña, sino que fuera una critica que pudiera abordar problemáticas estéticas contemporáneas.

¿A qué te refieres con la crítica periodística o de reseña?
La crítica periodísticas o de reseña no es necesariamente lo mismo. La crítica de reseña es una crítica que describe la obra, mientras la  crítica periodística tiende valorar un trabajo. Muchas veces, por el formato de los diarios, estas críticas no pueden ingresar a la discusión de la propuesta de lenguaje y de códigos que la compañía presenta. La crítica periodística, en ese sentido, no es una falencia de los críticos sino que es una obligación del soporte y está restringida más por los medios que por los contenidos.

Lo único que hay, en general, son esas críticas periodísticas. Lo que sucede con estas críticas, al igual que los actores que se dedican mucho tiempo a hacer TV, es que se pegan ciertos guiños o manías del medio.

¿Cómo cuáles?
Como que a veces no se puede dialogar con un tipo de trabajo un poco más teórico porque lo prejuician como demasiado denso y que el público no lo va a entender.

¿Y cómo se puede conjugar una crítica más teórica con la capacidad que ésta tenga de llegar a los lectores?
Lo que propongo es trabajar sobre un tipo de crítica que uno podría llamar critica académica. Ésta, sin ser una crítica universitaria, es una crítica de arte. El modelo en Chile es precisamente la crítica que se hace en torno a las artes visuales. De alguna u otra manera, esa misma crítica más fuerte en contenidos, no es más difícil y permea también a la critica periodística. En términos estrictos, no queremos con este proyecto tomar un espacio que ya está ocupado, sino que crear un espacio. No es una crítica alternativa, sino una critica que es de otro tipo y que de alguna u otra manera genera un marco o un horizonte más amplio para un espectador determinado.

Podríamos decir que hay una iniciativa de formación de públicos, quizás como lo que hacen las sesiones de la Escuela de Espectadores.
Yo ceo que la Escuela de Espectadores, entre otras cosas fantásticas que a hecho, es que nos permite un referente concreto para explicar una cosa como ésta. El punto primero es no prejuiciar al público, no pensar que el espectador en sí mismo es un espectador ignorante en sí mismo. Luego, se trata de entender que ese público puede no tener conocimientos y por lo tanto una publicación que tiene el tipo de crítica que describo es un tipo de publicación que tendría que tener también un marco didáctico, para entregarle herramientas al público.

¿La idea es incorporar elementos de tipo didáctico para la comprensión de los espectadores?
En eso no estamos completamente de acuerdo. Hay una posición que piensa que hay que mirar, en primer lugar, al público de teatro que tiene una formación. Hay otra posición que señala que nosotros tendríamos que ampliar ese público, pero a partir de estrategias didácticas como podría ser la construcción de un glosario o de ejercicios como los de la Escuela de Espectadores pero en un formato papel. En lo que estamos todos de acuerdo es que la lógica de cualquier proyecto es subir el nivel. No mantener el nivel ni bajarlo. 

Nosotros con la premisa de "no nos vamos a comunicar con el público" tendemos a ser mediocres o tendemos a ser demasiado autoritarios en creer que el otro no me va a entender. Yo no creo en ninguna de esas dos posiciones, yo creo que, efectivamente, es posible que la gente no entienda, pero que creo que las personas están ávidas de saber cosas distintas a las que ofrece el mercado televisivo. La gente es mucho mas critica, pero hay prejuicios de los dos lados. Hay un dialogo y un espacio que hay que crear.

En la creación de este espacio se comienza con el formato web.
En ese sentido Andrés Pereira ha sido demasiado claro: mientras no pueda suceder este proyecto en papel hay que armarlo a través de la web. La experiencia web es absolutamente nueva y horizontal. Hay cosas muy extrañas que suceden, fenómenos como los blogs o los facebook que arman comunidades de las cuales uno ideológicamente podría no estar de acuerdo en algunos puntos pero claramente son democratizaciones de la información. En ese sentido, uno tiene que instalarse en esa lógica. Siendo amigo de esto, creo también en la fuerza del papel, siento que con todo el poder que tiene la web hay algo que aun tiene el papel, es algo político, hay una materialidad. En algún momento la gente quiso tensionarlos, pero creo que no son tensionables porque no está uno en contra del otro, son mecanismos más bien complementarios.  

A tu juicio, ¿es mala la formación en relación a la crítica teatral?
Yo creo que el fenómeno de la crítica es complejo, el concepto crítica es un concepto moderno que nace en el siglo XVII con el fenómeno de la ilustración y de alguna u otra manera cobra su auge en el siglo XIX. El crítico teatral, como nosotros lo conocemos, nace en Francia a mediados del siglo XIX y creo que desde esa figura, de ese primer critico, han pasado muchas cosas en la historia del arte. La historia del arte ha sido más veloz de lo que la critica de arte ha logrado dar cuenta.

Hoy aparece otro modelo de crítica, que es la crítica que se critica a sí misma, es la crítica que parte con Adorno y posteriormente con Barthes, quien asegura que la crítica es un ejercicio que tiene que estar constantemente criticándose.

¿Cómo se critica la crítica?
Ésta tiene que decir desde dónde esta hablando. Es un ejercicio discursivo que tienen que estar desnudándose a sí mismo constantemente. Lo que uno critica de la crítica de hoy, no es tanto el formato, si no que los guiños de los críticos que no siempre dan cuenta desde dónde están hablando. Una crítica como la que a mí me interesaría tendría que dar cuenta desde dónde estoy hablando ya que la crítica ya no es el imperio de lo que hay que ver, si no un sujeto que reflexiona sobre lo que hay de contingente en una obra de arte.