08 de Diciembre 2008
Ramón López
Arquitecto y Diseñador Teatral 
 

“este libro viene a llenar un vacío que tiene que ver con la continuidad y el registro de una disciplina como el teatro y su artesanía” 

Ramón López es un reconocido Arquitecto y Diseñador Teatral. Desde hace ya 40 años se desempeña como escenógrafo e iluminador de los Teatros Universitarios, independientes, ballet, ópera y televisión y actualmente es Director Técnico del Teatro de la Universidad Católica. Su amplia trayectoria lo ha llevado a obtener diversos galardones, entre los que destacan el premio de Círculo de Críticos de Arte por la obra El Vestidor y el Apes por su diseño en Largo Viaje del día hacia la noche.  Este año, Ramón López se ha adjudicado un proyecto FONDART para la realización y publicación de un libro que recoge parte de su trayectoria en el teatro y la ópera, un libro que deja registro de la importante labor del diseño teatral en nuestro país. 

Por Pamela López

 

Te adjudicaste un proyecto FONDART para la realización de un libro que recopila tu trayectoria como diseñador. Cuéntanos de qué se trata este proyecto.

El proyecto es una monografía sobre mi trabajo escenográfico en los últimos cuarenta años, tanto en teatro como en ópera. Se rescata todo lo que es mi trabajo en el diseño teatral, escenografía e iluminación. Este proyecto fue postulado a FONDART, sin embargo yo llevo un año de trabajo con Andrea Torres, una editora con quien hemos realizado una investigación sobre los precedentes que hay de esta materia en Chile. 

¿Qué encontraron tras esa investigación?

Que casi no hay precedentes, lo que es muy desolador. A pesar de que conozco la historia de muchos escenógrafos de gran valor, especialmente en la década del 50 y 60, sólo existen algunas fotografías de programa, algún registro en archivos pero no un compendio de sus obras, de la metodología de trabajo, el proceso histórico y las etapas de creación. No hay, por ejemplo, una analogía con otras artes donde hay libros que revelan un poco de la historia o el patrimonio.  

¿Eso te movilizó para la realización de este libro?

Para este proyecto me movilizaron varias cosas, una es que de repente me encuentro después de 40 años de trabajo y tengo mucho material recopilado de prácticamente todos mis montajes. En chile hay pocos libros sobre este oficio y, si bien este no es un libro sobre cómo se hace la escenografía o un método específico, es un referente de una trayectoria donde sí va a estar consignado el pensamiento y el proceso. 

¿Cómo va a estar organizado el libro?

Cada obra que irá en el libro va a tener una ficha técnica, una reflexión conceptual y un material de apoyo basado en bocetos, planos, dibujos etc. Indirectamente también se accede a un periodo de la historia del teatro que va a desde 1968 hasta ahora. Son cuatro décadas de recorrido visual sobre mi propia línea estética o punto de vista sobre el proceso del diseño.  Viene a llenar un vacío que tiene que ver con la continuidad y el registro de una disciplina como el teatro y su artesanía.  

¿Cómo definirías tu línea estética de trabajo? ¿Se desprende alguna después de estos 40 años?

Mi manera de trabajar es bastante ecléctica, no hay un estilo que se pueda reconocer como “la mano de”. Yo siempre traté de rebelarme contra todo eso y tener “una mano” para cada obra. Cada obra se expresa a través mío de una manera particular que surge en el lenguaje del momento. Es mostrar un poco la manera en la cual yo puedo abordar cada obra, desde lo más abstracto hasta lo mas narturalista o realista. 

Qué punto de vista prima en este libro ¿el del diseñador teatral o el del arquitecto?

Esta visto desde el diseño teatral. Independientemente que yo sea arquitecto, que es como una especie de cruz porque a veces es bueno y a veces es malo, yo no puedo eludir la arquitectura. Pero es en el teatro donde me he formado como hombre de teatro. He tenido que aprender a desprenderme de la arquitectura porque el diseño teatral no es un trabajo de arquitectura.  El móvil de esto es el registro del hecho teatral desde la disciplina y también el inculcar o transmitir a las nuevas generaciones la importancia que tiene el registro de una actividad en arte tan efímera y perecible. Debe haber un cierto cariño y dignidad que muestre que la materia de trabajo también tiene un valor: el dibujo, el boceto también lo tienen las otras artes pero terminan consignadas en un objeto permanente. Aquí, queda sólo una escenografía que no es la obra en sí, la experiencia teatral es el hecho escénico en el momento. Uno solo puede entender un proceso.  

¿El libro está dirigido a gente de teatro?

Esto no está dirigido sólo para los iniciados, sino también a un público general que entienda cómo se crea este arte por dentro, cosa que es muy atractiva. Yo creo que aquí puede haber un público general muy diverso.  

¿Cuáles son algunas de las obras que aparecen en la publicación?

Tengo muchas obras pensadas, no sé cuantas van a caber. El libro tendrá varias secciones, entre ellas una biografía completa de todas mis obras donde trataremos de poner las imágenes más atractivas. Algunas obras van a estar desarrolladas y esas no van a ser más de treinta de una producción de diseño que va entre 100 y 120 obras. El criterio de selección son las obras más significativas para mí o obras que crearon un material visual interesante ya sea por el dispositivo escénico o la parte estética. Las primeras que voy a poner creo que serán Almas perdidas, Hamlet dirigida por Raúl Osorio, Lo crudo, lo cocido y lo podrido que se censuró durante la dictadura y que era muy atractiva. Está también El gran teatro del mundo y de las más cercanas El Neo Proceso etc.   

¿Qué importancia le atribuyes a la adjudicación de este FONDART?

Para mí es muy importante que el Consejo Nacional de la Cultura apoye una iniciativa de este tipo porque entiendo que comprende la importancia del valor patrimonial que pueda significar. Hay un periodo de cuarenta años de historia del teatro en Chile desde una disciplina que no se le da mucha importancia. Siempre el teatro se yergue sobre la base de los directores quienes son los protagonistas y han quedado de lado diseñadores de mucho valor. 

¿Qué rol juega el diseñador teatral en la puesta en escena?

El diseño se supedita al punto de vista del director, lo que creo que está bien, pero creo que la dialéctica entre el director y diseñador es muy importante. A veces hay diseños que aportan a la dirección y que no han sido reconocidos. Hay mucho protagonismo en el teatro, pero el diseño en el mundo de hoy, tan visual e icónico, debe tomar su rol. Siempre he luchado o he tratado de hacerle entender a mis alumnos que el diseño está circunscrito a un servicio del dramaturgo, a la idea primigenia de la obra y luego al director. Sin embargo a veces pasa, y es una desviación que surge a partir de entrar al diseño desde otras disciplinas, que vas a ver una obra hecha por un plástico o un pintor y no son muy buenas porque no están puestas al servicio de. Hay un cierto anonimato de uno para servir al concepto dramático. No es un arte autónomo o aislado, sino que depende siempre de un colectivo, de entender una mecánica y para crear un contexto y un concepto espacial que pueda ser habitado por otros personajes. 

¿Cuándo se podrá acceder al libro?

Creo que el libro puede estar listo en agosto o septiembre de 2009. Son mil ejemplares y los distribuye la editorial ARQ tanto en Chile como en el extranjero. Para mi el gran desafío es poder publicar este material y me pongo contento cuando me encuentro con dibujos hechos hace treinta años al saber que hay otros que podrán verlos también.