9 de Marzo 2009
Compañía Teatropan
El teatro se encarga de contar la historia de Galileo. 
 

Teatropan es una compañía que lleva ocho años de trayectoria y diversos montajes a su haber. Conformada por tres integrantes – Erico Vera, Paulina Casas y Jaime Reyes – la compañía está empezando su segunda temporada de la obra Galileo, la tierra se detiene otra vez, la cual surge de la necesidad de  representar “una de las cimas humanas más grandes de la historia”. 

Por Pamela López

 

Me gustaría saber, de entre todos los posibles personajes históricos para representar en el teatro, ¿Por qué toman la figura de Galileo Galilei?

Paulina Casas: Siempre nos pareció interesante el hecho de que Galileo es un personaje dramático en sí mismo, más allá de ser un ser histórico y el gran padre de la ciencia. Es dramático porque es un personaje que debe callar una verdad a pesar de saber que la tiene. Un día se nos viene esta figura a la cabeza y empezamos a investigar en torno a un personaje que nos fue interesando cada día más. El (Galileo) era un hombre muy poco polémico dentro de su vida privada: tremendamente católico y observante, era además un ser que tenía un ímpetu impresionante por la investigación científica y pensar más allá de la condición humana.  

Jaime Reyes: Se dice históricamente que uno de los motivos por los cuales las personas acusaron a Galileo de forma tan vehemente es porque él era muy irónico. Era una época donde se debatía fuertemente sobre la concepción del mundo y él respondía de manera muy irónica. 

Paulina Casas: Lo que pasa es que Galileo es un hombre que no tenia miedo a pensar, lo que a nosotros nos interesa mucho en el teatro, o sea que el teatro sea una punta de lanza en el pensamiento. Se liga a la época de Galileo en dónde ocurría lo contrario: se seguía al pie de la letra las palabras de la autoridad, lo que correspondía a pensamientos que permitían mantener la vida calma y tranquila.  

Galileo no tenía miedo a trasgredir su época y ser opinante. De alguna manera ustedes ven en el teatro esa misma misión. ¿Cuáles son las temáticas que exponen a través de la obra?

Jaime Reyes: Siempre hemos intentado, no de manera directa, hablar un poco de la autoridad. En otras obras, como Alicia o Silver, ese siempre ha sido un tema presente y hemos visto cómo los rebeldes de la autoridad se convierten en voces de la humanidad. Son esos rebeldes los que han llevado la historia del pensamiento humano y a nosotros se nos hace un tema recurrente en todos nuestros montajes.  

Erico Vera: Nosotros nacimos y nos creamos en un gobierno autoritario que apabullaba las voces disidentes. Creemos que en nuestra generación aún está un poco dormida esa rebeldía ya que se nos rompió un referente muy potente. De alguna manera ese espíritu es lo que estamos permanentemente llamados a despertar. 

Jaime Reyes: Hablar de la autoridad hoy, no es necesariamente hablar de autoridades políticas. Uno de los temas de la obra es el dogma, vale decir una verdad que está expuesta y dispuesta sin razón alguna. En la época de Galileo esos dogmas eran la iglesia y su poder político, pero hoy esos dogmas tienen más que ver con el dinero y las formas de construir riquezas. Estos dogmas se insertan actualmente tal como antes se creía que las cosas giraban alrededor de la tierra.  

¿Cuál es el rol que juega la construcción textual en el proceso de creación? ¿Cómo elaboran la dramaturgia de Galileo?

Erico Vera: Siempre partimos de referentes históricos. En este caso particular teníamos las cartas de la hija de Galileo. Mientras ella estaba en el convento, Galileo mantenía constante correspondencia con ella. Esas cartas se mantenían archivadas en el Vaticano y hace un tiempo que se liberaron. Son interesantes porque hablan también del hombre más allá del personaje histórico. 

Jaime Reyes: Lo que es interesante de la dramaturgia de Galileo es la relación que hay con los personajes que lo circundan. En nuestro caso estos personajes son su ayudante y su hija. 

¿Cuánto dura ese proceso de investigación?

Paulina Casas: El proceso de investigación fue largo. Empezamos a investigar textos escritos por Galileo y material escrito sobre él. También entrevistamos a astrólogos y conseguimos el acta de su juicio. Había mucho material para comenzar. Eso hizo que la investigación durara cerca de una año y que el proceso de creación del texto nos tomara cerca de tres a cuatro meses. La metodología fue escribir a tres manos porque nos gusta compartir los procesos. Tenemos la concepción de ser tres que retroalimentan a una sola cabeza. Aún cuando el texto tuvo una mayor importancia literaria que en obras anteriores, también teníamos claras las imágenes de cómo lo íbamos a hacer.  

¿Estaba preconcebida la espacialidad al momento de escribir la obra?

Jaime Reyes: Sí, incluso la base de cómo está predispuesto el público está pensada desde mucho antes de tener terminado el texto. Aún así, este es nuestro mayor trabajo de texto, el que ha tenido mejores resultados desde el punto de vista dramatúrgico. Para nosotros era muy importante que la historia en sí también fuera interesante para el espectador. 

Hablemos del público: ¿Qué importancia tiene éste dentro de la puesta en escena?

Jaime Reyes: Nosotros siempre tratamos de abarcar varios caminos por el cual comunicar. Nos interesa comunicar, nos interesa la reflexión, nos interesa la emoción del público, pero también nos interesa su entretención. Esa combinatoria nos permitía poder saltar de momentos más dramáticos a otros más cómicos.  

Erico Vera: una de las ideas transversales del montaje era que así como en los tiempos de Galileo la tierra era el centro del universo, nosotros nos preguntamos cuál es el centro del universo en nuestra propia época. Convenimos que a veces uno el centro de su propio universo y cómo llevar esta idea a todos los puntos del montaje, involucraba poner a las personas al centro de la acción dramática.

Paulina Casas: Es, en el fondo, restituir la importancia fundamental y primaria del público en el teatro y ha sido muy retroalimentador. 

Jaime Reyes: Por eso delimitamos la cantidad de espectadores también. Queríamos recuperar una escala más humana y eso no se logra en espacios para 400 personas. Nosotros queríamos que, de alguna manera, en esta obra en particular todos y cada uno de los espectadores tuvieran la misma relación con el montaje. 

¿Qué le aporta esta obra a la trayectoria de Teatropan?

Erico Vera: Es lo mejor de casa montaje: la relación con el público de Cenizas, la relación del diálogo que había en Q, la visualidad de Alicia y la música de Silver. Estamos tratando de seguir avanzando en nuestro trabajo y conociéndonos mejor a nosotros mismos. Nos hemos forzado a llegar un poco más lejos. 

Paulina Casas: Es un momento de consolidación de la compañía, no sólo en términos artísticos, sino también en términos productivos. Tenemos un equipo de trabajo increíble y nos damos cuenta que estamos en un muy buen momento.   

Jaime Reyes: Yo lo que rescato en particular es la capacidad que tuvimos en este montaje de insistir con lo que queríamos hacer. Las dificultades técnicas eran gigantescas pero las superamos.  

¿Por qué la gente tiene que venir a ver Galileo?

Jaime Reyes: desde el punto de vista del teatro Chileno, porque somos una compañía Coven que ha logrado evolucionar y crecer en su lenguaje y forma de trabajo. Desde el punto de vista del espectáculo nosotros entretenemos, hacemos reflexionar y el público se va muy contento.  

Erico Vera: La gente va a ver un montaje novedoso y es una experiencia global.

Más información de Teatropan en www.teatropan.com