02 de Febrero 2009
Rocío Troc y Verónica Tapia
Diseñadora Teatral y Directora de La Otra Compañía 
 

La Otra compañía lleva ya tres años de vida y una amplia trayectoria en distintos formatos teatrales. Su último trabajo, Noches Blancas, es una adaptación basada en la novela homónima de Dostoievsky que cuenta una profunda historia de amor. Con este montaje, la compañía indaga en una nueva teatralidad, incorporando las nuevas tecnologías dentro del montaje. Verónica Tapia, su directora, y Rocío Troc, diseñadora, nos comentan sobre el proceso de montaje y las expectativas en torno a la obra. 

Por Pamela López

 

¿Por qué deciden hacer una adaptación teatral de la novela Noches Blancas?

Rocío Troc: El texto llegó a mis manos hace como cuatro años atrás. Debo reconocer que mi primera intuición me llevó a pensar en un montaje con títeres, sin embargo, la idea no prosperó. Tiempo después, llego a la compañía y le muestro este texto a Verónica. Ahí, desde una necesidad estética y sensible con el texto más que desde el discurso, nos da un pie de partida para el montaje. Era un trabajo bien intuitivo, lo que nos permitió ir encontrando cosas de los personajes.

Son unos personajes que nos llamaron la atención porque están en soledad y que eso, a pesar de estar escrito en 1800, era muy contemporáneo porque se seguía repitiendo a través de la historia de la humanidad.  

Verónica Tapia: para mi fue bien complejo porque al entrar en la novela original uno se da cuenta que es un relato muy particular. Es necesario estudiarlo mucho porque además esta es una de las primera novelas de Dostoievsky y por ende, es más suave, más romántica. No pierde sin embargo el tipo de personaje de este autor. 

¿Qué es lo particular de los personajes que este autor nos presenta?

La soledad, la humanidad de estos seres que son “patéticos”, que tratan de vivir y relacionarse a pesar de sus carencias afectivas. El autor pone un antihéroe que logra alcanzar lo que quiere pero que sin embargo no lo tiene. Los actores jugaron un rol importante en el descubrimiento de estos personajes. El protagonista tiene páginas larguísimas de texto sin embargo se encontró una síntesis muy atractiva. Hay un humor sensible que nos muestra sus reacciones y decisiones. Más que amor, estos personajes toman decisiones para no estar solos. Se enganchan unos con otros. 

¿Por eso utilizan la metáfora del alfiler de gancho?

Si, por eso el signo del alfiler. Creo que todos tratamos de engancharnos a algo o alguien. Por eso la protagonista busca un hombre mayor y lo espera, pero cuando ve que éste ya no va a llegar, se engancha a otro. Lo necesita. Todos esos signos nos van armando un mundo y una historia, porque lo más importante es contar historias.  

Me gustaría que me hablaran de las animaciones. ¿Cómo aportan éstas en la construcción de la historia?

Rocío Troc: Primero que todo hay una necesidad de usar nuevas herramientas tecnológicas en escena. Así como uno utiliza una mesa de sonido o de iluminación, surge este nuevo instrumento que es el data show y que decidimos ocupar. Descubrimos que había algo que sólo se podría mostrar con dibujos o animaciones y eso era la mente de uno de los personajes.  

Verónica Tapia: La idea es mostrar tres mundos. El presente que construyen los dos protagonistas, el pasado, basado en el racconto y la mente de ellos. 

Hay muchos artistas que reniegan de las nuevas tecnologías y que plantean que el teatro debe depender de las actuaciones o de los componentes propios de la puesta en escena y no de herramientas externas como la tecnología. ¿Qué piensan de esa afirmación?

Rocío Troc: creo que desprenderse absolutamente de las nuevas tecnologías es un poco hipócrita, es decir, todos utilizamos tecnología y esta nos envuelve en el cotidiano. Me parece que el cuerpo del actor, también es tecnológico desde el punto de vista que es una tecnología en escena igual. Estamos en este momento en una búsqueda como compañía que nos hace necesario el utilizar estas herramientas, quizás en cinco años más ya no queramos.  

En relación a las obras anteriores de la compañía (La más fuerte, Divinas Palabras), ¿se podría decir que existe algún tipo de continuidad con este trabajo?

Verónica Tapia: Fue un salto bien grande. Para mi fue difícil entrar en este formato más pequeño. En todo caso fue un desafío agradable. Aún así creo que siempre hay una marca de la compañía. Hay una línea en relación al diseño, pero sobre todo, nos gusta mucho contar historias sobre mundo particulares.  

¿Y no es eso lo que hace el teatro? ¿Contar historias?

Rocío Troc:  En el Teatro, generalmente se cuentan historias, pero también podríamos hacer relatos de una imagen o de una experiencia. Nosotras buscamos una historia aristotélica donde la comprensión sea fácil. Esto tiene que ver con que uno de nuestros grandes objetivos es poder llegar a todo tipo de públicos. Las grandes elaboraciones intelectuales sobre los proyectos las hacemos antes, para nosotras comprender lo que hacemos, pero al público eso no le interesa. A ellos les interesa lo que están viendo en escena.  

Verónica Tapia: algo que nos une es que siempre buscamos espacios donde pueda entrar cualquier persona. En este caso fue una azotea, en obras anteriores han sido bares o la misma calle. Me importa que la gente la vea, que disfruten de una historia. 

Rocío Troc: esta es una hermosa historia contada por un grande la literatura. Creo que como compañía también hemos ido acercando grandes autores al público. Esta es una historia que va a hacer que el público reflexione y sienta.  

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con una actriz de trayectoria como es Sonia Mena?

Verónica Tapia: ¡maravillosa! Se le notan los cuarenta años de teatro. Ha sido una experiencia en donde hemos aprendido mucho de ella. Es como estar en una clase constante. A vejeces uno pierde la perspectiva de las cosas, pero ella es muy concreta para el trabajo. Además es muy afable con el grupo, se ha generado una muy bonita energía. Trabajar con Sonia Mena, ha sido increíble.