Visnu Ibarra, actor de Milagro Americano,
y Sebastián Ibacache, actor de H.P

El turno del teatro emergente en Santiago a Mil
 

Una de las Categoría:s utilizadas en el Festival Internacional Santiago a Mil es la que reúne a las obras emergentes. De esta manera se selecciona lo menor del teatro joven, dando una muestra de nuevas compañías y tendencias del teatro nacional. En esta tercera semana del Festival, es el turno de H.P (Hans Pozo), obra de la compañía Teatro la Nacional, la que habla sobre el caso policial del "descuartizado de Puente Alto" y Milagro Americano, de la compañía Teatro Malcriado ,obra que utiliza un referente estético Almodovariano para hablar de una detenida desaparecida que retorna a tomar venganza.

Por Pamela López

 
Visnu Ibarra

"Lla sala se llenaba aún cuando cuesta que la gente vaya al teatro"

Háblame sobre cómo se conforma la compañía Teatro Malcriado y de qué trata Milagro Americano.
La compañía se viene desarrollando desde hace cuatro años. Somos todos egresados de la Universidad Arcis y Milagro Americano es nuestro tercer montaje como compañía.
La obra es la historia de una supuesta detenida desaparecida que aparece en cuerpo y alma para vengarse de sus verdugos que son justamente su propia familia.

Dentro de este contexto político ¿cuáles son los temas principales de la obra?
En la obra se desarrollan temas como Latinoamérica, el fenómeno latinoamericano, la pobreza, la copia infeliz hacia el imperio y eso más que nada.

¿El texto (de Gopel Ibarra) está desarrollado dentro de la misma compañía?
El texto es inédito, escrito por un integrante de la compañía. Somos una compañía que trabaja súper aflatada en sí misma. Los textos los escribimos nosotros y todo lo hacemos así. Es la auto gestión in situ.

¿Como fue la recepción del público mientras la obra estuvo en cartelera durante el año?
Tuvimos una temporada en marzo y abril del 2007 en el Teatro La Palomera, que está en la calle  García Reyes y nos fue muy bien. La acogida del público fue buena, había mucha gente, la sala se llenaba aún cuando cuesta que la gente vaya al teatro. En nuestro caso, en las últimas semanas se quedó gente afuera.

¿Pretenden ampliar esas audiencias ahora en Santiago a Mil?
Lo que pasa con Santiago a Mil es que es una plataforma muy buena. No sólo te ven productores de afuera sino que además te reconoce el medio lo que es muy importante. La plataforma es muy interesante, se puede dialogar con otros creadores, intercambiar ideas con compañías que uno sólo conoce a través de sus trabajos pero nunca directamente. Cada uno de los integrantes habíamos estado alguna vez en Teatro a Mil pero como compañía esta es la primera vez.

¿La obra está dirigida a algún tipo de público en particular?
La obra es para todo tipo de público, no discriminamos. La obra pasa por el humor, la comedia, la tragedia, tiene harto humor negro lo que lo hace muy entretenido.

¿Cuál de todos esos es el Género: propuesto por la puesta en escena?
Como compañía este es el último montaje que hicimos investigando en el melodrama. Es una obra que tiene mucho de melodrama pero también se va quebrando a si misma. Hay una revelación en la obra que se va dando, está esto de la escenografía pobre, de la teatralidad, alusiones al cine de Almodóvar al cine de bajo presupuesto. Es bastante dinámica la obra.

 

Sebastián Ibacache

"La misión del actor es hablar de las cosas que nadie habla"

¿Qué significa para la compañía La Nacional poder participar de la XV versión del Festival Internacional Santiago a Mil? ¿Es una buena plataforma para consolidarse como compañía?
Estoy de acuerdo con que es una buena plataforma pero de una manera un poco elitista.

¿A qué te refieres con eso?
El hecho que la obra de nosotros esté a 3.000 pesos general, hace que la obra se segmente para cierto tipo de público. Nosotros hace siete años que hacemos teatro de manera independiente y nuestros precios no subían de los 1.500 pesos. Pero bueno, aquí este es el sistema y uno tiene que sumarse a este sistema para que las cosas funcionen.

Esta segmentación de público de la que hablas; ¿Crees que también limita a que cierto tipo de espectador pueda llegar a ver la obra?
Sumarse a Teatro a Mil limita nuestro público según el tipo de espectadores que nosotros queremos que vean la obra. Pero, la gente real que va al teatro en Santiago es la gente que va a Festivales como Santiago a Mil. Mi sueño como actor, y como intérprete, es poder ir a comunas como La Pintana, Recoleta, Maipú y poder mostrar la obra, pero estoy muy agradecido de la oportunidad de estar en Santiago a Mil.

La obra habla de Hans Pozo, ¿Por qué es atractivo llevar esta historia a escena?
Es necesario que se hable de este tipo de cosas. Los artistas y los actores nos llenamos la boca haciendo obras de autores ingleses o textos muy reconocidos pero nadie se responsabiliza de las cosas que suceden aquí. Cuando ocurrió lo de Hans Pozo, llegara a descuartizar a alguien por amor, nos dio ganas de hablar del tema y que la gente supiera que aquí, en tu Santiago y donde uno se levanta de lunes a lunes, suceden este tipo de cosas. Aquí  hay gente que la descuartizan y que la reparten por Santiago. La misión del actor es hablar de las cosas que nadie habla. Acá se esconde todo: la política, la religión, los curas se violan a los niños, los políticos se violan a los niños y nadie se hace cargo de nada. El mínimo gesto que podemos hacer nosotros es hablar de Hans Pozo.

¿Cómo se llegó a configurar el texto?
El texto lo escribió Luis Barrales, un joven que salió del Arcis. Pero hemos tenido problemas con la familia de Jorge Martínez que nos demandó por el texto. La familia de Hans Pozo nos hizo una demanda de la cual no se hicieron responsables por que sienten vergüenza de Hans. La familia de Martínez quiso que la obra no se hiciera más, pero en el fondo, nosotros hablamos de muchas cosas. Hans Pozo es la anécdota para hablar de marginalidad.

¿Hubo trabajo de investigación en terreno al momento de trabajar con un personaje como Hans Pozo?
Yo, que soy Hans Pozo, fui a hablar con mucha gente que se dedica a la prostitución. Estamos hablando de jóvenes de 17 a 22 años que se pasean cerca del cerro San Cristóbal. Cada uno investigó su rol y una vez hecho este trabajo nos juntamos en un trabajo de mesa donde se sumó Luis quien finalmente escribió el texto.

¿De qué forma aborda la puesta en escena esta historia?
La obra se aborda desde todo punto de vista; desde el humor negro, desde Artaud, desde Brecht, desde el Realismo, desde yo como ser humano en el escenario. En el fondo se habla de la marginalidad, de la falta de oportunidades, de la gente que se dedica a la prostitución por un sentido de afecto. Nosotros hablamos de la gente sin oportunidades en el mundo y Hans Pozo es uno más de ellos. Se habla de la marginalidad, de la falta de afecto, de que tu familia te abandone por el simple hecho de ser rubio (paradójicamente). También hay una estética pop, somos un tuti fruti de cosas.